Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia y la bulimia, pero en los últimos años se consideró la posibilidad de incluir nuevos trastornos alimentarios en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Uno de ellos es el síndrome del comedor selectivo, que junto con el trastorno por atracón (incluido en el DSM-V) domina a los pacientes obesos, aunque también puede desarrollarse en pacientes con peso normal.

El síndrome del comedor selectivo es una enfermedad con una nutrición muy limitada, en la que solo de cinco a diez alimentos forman parte de la dieta y se niega el consumo de nuevos alimentos. El síndrome de alimentación electiva se refiere a una nutrición insuficiente de los tipos de alimentos. Además, también se relaciona con negarse a probar nuevos alimentos (afección que se define como neofobia)

En algunos casos de síndrome del comedor selectivo, el foco de rechazo de determinados alimentos son las texturas (por ejemplo, fibrosas), lo que excluye de la dieta a familias numerosas de alimentos como frutas, verduras y hortalizas. Por lo tanto, este rechazo se basa en la apariencia (forma, color, tamaño, etc.) de determinados alimentos, no en su sabor. Aunque se han realizado algunos estudios en adolescentes, se ha descrito el síndrome de alimentación selectiva prevalece mayormente en niños. En cuanto a los adultos, no hay literatura científica disponible.

El síndrome del comedor selectivo es más común en los niños que en las niñas (la proporción de niños y niñas es de cuatro). Aunque no se han definido las características, estos niños suelen sufrir ansiedad, evitación social, trastorno obsesivo compulsivo y poca adaptabilidad a los cambios y novedades. En la mayoría de los casos, los factores que componen los rasgos de personalidad se mantendrán a lo largo del tiempo y permanecerán en la edad adulta. Hasta ahora, esta patología se ha clasificado como una categoría diagnóstica de «trastornos alimentarios infantiles o infantiles», y no existe una categoría específica para el síndrome de alimentación selectiva. Sin embargo, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V), se considera incluido en una nueva categoría de diagnóstico: trastornos alimentarios por evitación / restrictivos.

Durante el proceso de crecimiento y adaptación de los hábitos alimenticios de los niños, es esperado que no acepten diversos alimentos, y esto no implica necesariamente que se trata de un síndrome del comedor selectivo, es necesario consultar a un especialista el área para su diagnóstico.

Síndrome del Comedor Nocturno

El Síndrome del Comedor Nocturno presenta los siguientes síntomas:

  • Anorexia matutina: Tiene que ver con que las persona con ese síndrome no consumen prácticamente nada durante el desayuno.
  • Hiperfagia nocturna: Implica un consumo de al menos 25% de calorías diarias después de la cena. Los alimentos consumidos generalmente son con base a hidratos de carbono, como por ejemplo: dulces, bollería, pasta o arroz.
  • Alteraciones del sueño: Cuando estas alteraciones ocurren las personas sufren de insomnio y tienden a despertarse frecuentemente a mitad de la noche para consumir alimentos al menos tres días a la semana.

Los expertos en nutrición sugieren una alimentación diaria que debe distribuirse en cinco comidas. El desayuno y el almuerzo deben ser comidas fuertes, donde se aporte el 50-60% de calorías. El “snack” a mitad de mañana y la merienda deben aportar entre el 10 y 15% y por último la cena debe tener un aporte del 20%.
Las personas afectadas con el síndrome del comedor nocturno llegan a ingerir al menos 50% de calorías por la noche, lo que provoca una descompensación de la ingesta esperada y las proporciones estimadas.
En este sentido, los efectos de estas descompensaciones son nutricionales, como déficit de nutrientes como la fibra o micronutrientes, así como déficit de vitaminas y minerales. Por lo tanto, si estas conductas alimenticias se mantienen en el tiempo pueden conllevar a diversas consecuencias de la salud como retrasos en el crecimiento, falta de concentración, aislamiento, malestar general, entre otros.

Tratamiento

Para el tratamiento del síndrome del comedor selectivo se utiliza un enfoque de intervención multidisciplinar que involucra al endocrino, dietista, psicólogo o psiquiatra.
El dietista se encarga de diseñar lineamientos alimenticios acordes a la persona, el endocrino da seguimiento a la evaluación hormonal de la persona y el psicológico aborda los aspectos emotivos que generan las conductas alimenticias, tomando en cuenta las creencias del sujeto y otros aspectos a trabajar.
La terapia Cognitivo-Conductual, la de Aceptación y Compromiso y el Mindfulness, son herramientas de ayuda para la superación del síndrome del comedor selectivo. Ya que se brindan mecanismos fundamentales para que el paciente logre cambiar sus hábitos y conductas de alimentación, necesarios para superar la ansiedad o la depresión.

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