Trastorno por excoriación, impulso de rascar o pellizcarse Foto de cottonbro en Pexels

El trastorno por excoriación también llamado dermatilomanía, implica una necesidad constante de rascarse, pellizcarse, sin poder controlar la conducta. Básicamente es una necesidad incontrolable de rascar esa región del cuerpo donde se percibe un defecto.

El paciente con trastorno por excoriación no es consciente de que se causa daños en la piel, las heridas luego pasan a ser infecciones y van desfigurando su imagen. Las personas que sufren de este trastorno por excoriación, perciben un sentimiento de pérdida de control, debido a que no desean sentirse juzgados por sus heridas, y expresan malestar en diferentes ámbitos de su vida. 

Características

El trastorno por excoriación afecta a un 9% de la población, con igual prevalencia para ambos sexos. Sin embargo, permanece más tiempo en las mujeres. Su edad promedio de aparición es entre los 30 y los 45 años. Este tipo de afección psicológica, apareció por primera vez en 1875, con el nombre de excoriación neurótica. El pronóstico del trastorno por excoriación puede llegar a ser crónico, con exacerbación de la sintomatología. Las zonas cutáneas que se pellizcan pueden variar con el pasar del tiempo. 

Algunas personas presentan diversas áreas de cicatrización por las heridas causadas, otros se centran en unas pocas lesiones en áreas específicas del cuerpo. Para ocultar las heridas, las personas tienden a usar ropa o maquillaje que logre disimularlas. Los pacientes sienten vergüenza o remordimiento por la apariencia de las lesiones, por lo cual se limitan de situaciones sociales, para evitar que las personas vean sus lesiones. 

Causas

Las causas se asocian a una ansiedad intensa, que se minimiza mediante el rascado de la piel, generando calma o liberación del estrés, angustia, pensamientos negativos, miedos y frustraciones. Esta conducta se relaciona con la etiología del trastorno obsesivo-compulsivo, sin embargo, algunos autores afirman más similitud con las adicciones, debido a que el acto de rascarse o pellizcarse la piel involucra emociones placenteras, a diferencia de los trastornos compulsivos donde los rituales se realizan en función de disminuir la ansiedad. 

Este tipo de conducta del trastorno por ecoriación corresponde a una compulsión automática, las personas las pueden realizar mientras leen, estudian, ven televisión, entre otras actividades de rutina diaria; mientras se realizan lesiones cutáneas. La ansiedad y tensión emocional desencadenan los episodios de dermatilomanía. La cara es el lugar más habitual para las lesiones, aunque se producen con frecuencia en la espalda, el pecho, el cuero cabelludo o las extremidades.

Las excoriaciones se realizan con los dedos, y en ocasiones se utiliza la boca o algún instrumento como pinza o aguja. 

Se ha encontrado una relación entre la dermatilomanía y niveles altos de dopamina, inherentes al control motor, en el sistema cerebral de recompensa, y el desarrollo de las adicciones. En cuanto a las bases biológicas, se ha encontrado una relación con el circuito motor frontoestriado, que conecta algunas regiones del lóbulo frontal que se encargan de las funciones ejecutivas, con los ganglios nasales, inherentes a los movimientos automáticos. 

Comorbilidad

En cuanto a la comorbilidad del trastorno se encuentra asociado con:

Frecuencia

La frecuencia de los episodios de excoriación es variada, pueden ser repetitivos durante las actividades del día, o también durante un momento específico, con una duración e intensidad elevada. Esta afección puede generar problemas graves en la piel, daño a los tejidos y aparición de pústulas e infecciones, en algunos casos alcanza la sangre. Puede dejar cicatrices que aumentan los sentimientos de culpa de las personas que lo padecen. 

Sintomas

Los criterios clínicos para el diagnóstico incluyen los siguientes síntomas:

  • Provocarse lesiones cutáneas visibles 
  • Marcas o costras en la cara o piel
  • Hacer intentos de dejar de pellizcarse
  • Experimentar malestar significativo a partir de la conducta
  • Intento en esconder o cubrir tanto la acción como las costras o marcas 
  • Sentimiento de culpa o vergüenza
  • Deficiencia en despeño general de la persona

Tratamiento

El tratamiento del trastorno por excoriación es multidisciplinar. Por un lado se lleva a cabo un tratamiento dermatológico; es posible que se utilicen fármacos para abordar los aspectos psicoemocionales. La terapia cognitivo conductual es una de las más eficientes dentro del abordaje terapéutico, la administración de ansiolíticos dependerá de las características del paciente, la gravedad de los síntomas y el historial personal. 

Mediante la psicoterapia se busca revertir el hábito de excoriación, mediante el entrenamiento desensibilización sistemática, autocontrol e identificación de los desencadenantes de la conducta. Se trabaja el control de estímulos, para lograr modificar el comportamiento, se busca sustituir la respuesta por otras conductas alternativas para impedir la excoriación.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies