¿Por qué la ansiedad es un problema tan extendido en el S.XXI?  Hay varios factores que favorecen el que la ansiedad se desborde con más facilidad en este momento. Por un lado, considero que se abusa de la multitarea debido a la constante accesibilidad de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). Estamos a muchas cosas a la vez y a ninguna en concreto. Y es verdad que esto genera mayor estrés.  

Por otra parte, creo que el tener las necesidades básicas cubiertas hace que nuestro cerebro se “enrede” en anticipar cosas negativas y recordar también cosas negativas. El cerebro solo pretende que te conserves con vida, que no te aventures, que no hagas nada nuevo, que todo siga igual sin cambios… mientras te mantengas con vida. Está programado para que sobrevivas; no para tu bienestar. No le interesa si te peleas con tu cuñado, si en el trabajo te sientes mal o si eres moreno. Lo único que quiere es que sobrevivas, no que vivas. La tendencia del cerebro humano hacia lo negativo hace que otorguemos más valor a la tristeza, el miedo, la preocupación y el enfado. Y esa predisposición a lo negativo tiene como consecuencias que nos podamos ver desbordados por la ansiedad con cierta facilidad. 

Cuando estamos ante un peligro o algo novedoso el sistema nervioso desata una sucesión de conductas fisiológicas (taquicardia, tensión muscular, hiperventilación, etc.) que nos facilitan el correr y así huir, luchar o quedarte bloqueado. La ansiedad, es la respuesta adaptativa del cuerpo humano a una amenaza y tenemos que tener claro que gracias a la ansiedad hemos sobrevivido los humanos. La ansiedad se convierte en un enemigo cuando el peligro identificado no es tal (por ejemplo, estar en el metro) o cuando la reacción es exagerada (el peligro es posible, pero no da razón a la activación de la ansiedad). Subir a un metro supone cierto riesgo, pero no justificaría la aparición de una crisis de ansiedad. 

¿Se puede evitar que aparezca o podemos al menos aprender a manejarla para paliar sus efectos?  

Los problemas de ansiedad son los que con mayor frecuencia intervinimos los psicólogos en la consulta privada. Hay que decir que los trastornos de ansiedad ni son graves ni crónicos, y quien diga lo contrario miente. Esto no quita que el sufrimiento y la incapacidad que producen a la persona sen muy importantes y significativos. 

La buena noticia es que desde la psicología tenemos un arsenal muy amplio de herramientas que han demostrado sobradamente su eficacia en el tratamiento de la ansiedad. No se trata de eliminar la ansiedad, esto no es viable, el objetivo es que las personas afectadas por la ansiedad sean capaces de aprender a regularla y así les afecte lo menos posible. Hay que llegar a interpretar la ansiedad como un aliado, no un enemigo. Aliada en cuanto nos ayuda a “ponernos las pilas” cuando estamos ante una situación peligrosa o novedosa. Y teniendo herramientas para regularla y que no se convierta en un enemigo.
 

La ansiedad se considera una patología mental, pero ¿cómo nos afecta físicamente en el corto plazo?

Cuando la ansiedad nos desborda, tenemos síntomas físicos que nos llevan a creer que vamos a tener un infarto de corazón, de hecho, el periplo inicial es acudir a los facultativos especialistas para descartar esta dolencia. Y el diagnostico suele ser “Usted tiene ansiedad” y lo más probable es que te pauten un ansiolítico y te digan que te tomes la vida con más tranquilidad (cosa que te hundirá en la incertidumbre y en el peor de lo caso en la culpabilidad). 

La ansiedad si no es tratada correctamente (psicoterapia más puntualmente ansiolíticos si son pertinentes) y a tiempo, puede llegar a somatizar y desregularizar nuestro equilibrio fisiológico.  

Las personas somos un conjunto cohesionado de mente y cuerpo.

Para comprender y estudiar lo separamos en su parte física y su parte psicológica. Pero la realidad es que ambas partes están entremezcladas y no podemos entender la una sin la otra. Así una enfermedad física puede desencadenar un trastorno psicológico y, al contrario. La relación es bidireccional, emoción ↔ salud física 

Con la ansiedad, puedes llegar a padecer distintos síntomas físicos:

  • Garganta reseca. Voz ronca puede ser una reacción inmediata a momentos de ansiedad altos. Con la ansiedad, los liquidos se dirigen hacia zonas fundamentales del orgaismo. Esto provoca mayor rigidez y tensión, que secan la garganta e incluso dificultan el tragar. 
  • Mayor cantidad de azúcar en sangre. En situaciones de intenso estrés y ansiedad, el hígado produce más glucosa en sangre. Para las personas con diabetes o riesgo de tenerla, esta subida de azúcar puede producir problemas de salud. 
  • Envejecimiento de la piel y dermatitis. Ante la ansiedad, el sistema nervioso simpático conduce más sangre a los músculos. Pude este hecho el acelerar que la piel envejezca prematuramente. Las investigaciones han encontrado que un alto grado de ansiedad pueden provocar inflamación de la piel y eccemas. 
  • Contracturas musculares. Con la ansiedad desbordada, el cuerpo se tensa de forma instintiva, produciendo presión en los músculos. El tener una ansiedad continuada puede incrementar esta tensión, que puede producir dolores de cabeza incluso migrañas, rigidez en los hombros, y dolor de cuello. Las personas cuando no son paces de regular la ansiedad y la padecen constantemente tienen más probabilidad de padecer problemas osteomusculares crónicos. 
  • Riesgo cardiovascular. La Asociación Americana de Psicología, advierte que la ansiedad no regulada en un largo plazo puede provocar hipertensión, arritmias, derrames e incluso linfarto de corazón. 
  • Asma. Los estudios han demostrado que hay relación entre la ansiedad prolongada en el tiempo y el asma.  
  • Problemas de memoria. La ansiedad que no se regula en el largo plazo pueden afectar en la memoria a largo y corto plazo.  
  • Problemas de sueño. Las personas con ansiedad prolongada en el tiempo frecuentemente tienen problemas de sueño. 
  • Deficit inmunitario. La ansiedad a largo plazo puede causar que seas más susceptible a las infecciones. 
  • Problemas digestivos. La ansiedad cronificada puede provocar ardores, diarrea y a veces incluso la pérdida del control de los esfínteres. 

 

Igualmente, ¿nos afecta a nivel laboral? 

Una persona con un problema de ansiedad se ve afecta en todas sus áreas vitales incluido el trabajo. Sabemos que los trabajadores cuando no tienen bienestar en su puesto de trabajo no rinden como deberían.  

La ansiedad afecta a la persona en tres áreas fisiológica, motora y cognitiva (del pensamiento). Claro está entonces que la persona no se encuentra al 100% para trabajar. Hay una bajada significativa del rendimiento, y un sufrimiento destacable en la persona que lo sufre.
 

¿Afecta también a otros ámbitos, por ejemplo, familiar y de pareja? 

Si la ansiedad nos desborda claro está que nuestro comportamiento se ve afectado en las relaciones con lo demás, y más notable será con las personas con las que convivimos. No pueden pensar con claridad y por tanto no regula bien las emociones, así estará más irascible, nervioso, aislado, apático, falta de deseo sexual, etc. 

Por otra en muchas ocasiones la familia, pareja o amigos no son capaces de entender porque la persona afectada por la ansiedad no es capaz de manejarla. No entienden lo que ocurre. Y desafortunadamente con mucha frecuencia creen que es cuestión de voluntad única y exclusivamente. Esta falta de empatía ayuda muy poco, más bien al contrario, culpabiliza a la persona que tiene ansiedad. 

¿Qué otros efectos puedes tener la ansiedad en nuestro día a día si no aprendemos a manejarla?  

Es frecuente que la distimia que es un tipo de depresión leve cuyos síntomas pueden pasar desapercibidos (los síntomas son un estado de desinterés y desánimo, bloque emocional) que se desencadene debido a un trastorno de ansiedad que no ha sido tratado o si lo ha sido no del modo adecuado. 

¿Qué consejos darías para aprender a manejar nuestra ansiedad? 

  • A nivel fisiológico, Hay dos herramientas fundamentales.
    • Una de ellas es la relajación progresiva de Jacobson. Cuyo objetivo es tensar y destensar distintas partes del cuerpo. En la medida que lo llevas acabo relajas el cuerpo, y así con la información propioceptiva (información que va del cuerpo al cerebro) relajas tu mente. Si lo practicas habitualmente lo convertirás en un hábito y serás capaz, cuando te sientas tenso, relajarte.
    • Otra de las estrategias que tenemos para regular la activación fisiológica es la respiración profunda. Cuando la ansiedad nos desborda, hiperventilamos, hacemos respiraciones cortas y poco profundas. Así no nos oxigenamos adecuadamente. Lo que tenemos que hacer es algo muy fácil y práctico: hacer inspiraciones y expiraciones más largas y profundas. Conseguimos con ello regular la activación y relajarnos. Esta estrategia la puedes llevar acabo en cualquier situación. Nadie se dará cuenta de lo que estás haciendo. 
  • A nivel motor otra herramienta importante que los psicólogos recomendamos en nuestras consultas es hacer deporte. En la medida en que incorporas este hábito saludable te va generar bienestar y será un buen antídoto contra la ansiedad desbórdate. 
  • A nivel cognitivo (del pensamiento). Como ya hemos comentado antes, el cerebro es un órgano para la supervivencia y, como tal, continuamente nos advierte de lo posible negativo que nos depara el futuro y recuerda muy bien lo negativo que nos ha acontecido ya. Tenemos que modular este sesgo negativo y no dar valor a todo lo negativo. Para ello hay que focalizar más nuestra atención hacia lo que tenemos, no hacía lo que nos falta. Así conseguiremos no dar tanta importancia a todos esos pensamientos negativos que nos vienen. Tenemos mucha basura de pensamiento a la que no hay que dar valor. 

Si pones en práctica estas estrategias, vas a ser capaz de regularla. Si aún así no consigues manejar la ansiedad te recomiendo acudas a psicoterapia con un psicólogo, un profesional de la salud. 

 

Miguel A. Rizaldos Lamoca 

Psicólogo Clínico de www.rizaldos.com 

ESTOS SON MIS APORTES, DE LOS QUE PARTE SE UTILIZARON PARA EL ARTÍCULO DE SILVIA C. CARPALLO QUE SE PUBLICO 08 MAY 2020 Estos son los efectos que la ansiedad puede provocar en tu día a día (casi sin que te des cuenta) EN EL SUPLEMENTO SMODA DE EL PAIS

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