La personalidad Pasivo-Agresivo (Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad) se caracteriza por una resistencia a cumplir las responsabilidades, obligaciones y todos los requerimientos de la vida diaria. A las personas con estas caracteristicas presentan dificulta para expresar verbalmente su desacuerdo con los demás y lo hacen actuando con actitud hostil, poco colaboradora o negándose a sus responsabilidades. Suelen ser desordenados, olvidadizos y presentar dificultades en la convivencia.

En cuanto al estilo de comunicación de las personas con personalidad Pasivo-Agresivo se produce de forma más indirecta que directa. Ello afectando el área laboral y social, se vuelven malhumoradas e irritables sobre todo cuando se trata de cumplir con responsabilidades. Es posible que en ocasiones rechacen consejos y sugerencias de utilidad para mejorar su productividad. Se manifiestan resistentes a las demandas de los demás, así tienden a desafiar la autoridad y las normas. 

Las personas personalidad Pasivo-Agresivo son exigentes y dependientes, carecen de confianza en sí mismos y presentan pensamientos pesimistas acerca del pronóstico de sus vidas en su rutina diaria, se quejan constantemente de pequeñas imperfecciones, muestran exasperación por los problemas señalando la ineficacia de los demás, no asumen sus errores e intentan culpar a los demás. Presentan expresiones extreman, que pueden ir desde una actitud agradable o amistosa, pasando por irritabilidad y conductas oposicionistas, hasta mantener una postura de dependencia infantil. 

Características

Algunas características son comunes en las personas con este trastorno como por ejemplo:

Comportamiento desafiante hacia los demás: Consiste en adoptar actitudes de agresión y falta de respeto de manera pasiva hacia los otros en cualquier área de su vida. Intencionalmente incumplen las expectativas que tienen los demás de ellos.  Por ejemplo: a nivel laboral pueden entregar trabajos a destiempo,  no hacerse responsables de sus errores, etc. Acciones que muestran falta de compromiso y agresión hacia los otros.  

Síntomas

Algunos de los síntomas del trastorno pasivo-agresivo de la personalidad más destacados son:

  • Criticar a los demás  o quejarse
  • Ser olvidadizos e irrespetuosos con los demás
  • Presentar poca eficiencia en la calidad de sus tareas
  • Actuar de forma hostil o cínica
  • Actuar de forma obstinada
  • Culpar a los demás de sus errores
  • Actuar con resentimiento o mal humor
  • Rechazar las sugerencias de los demás

Presentan rasgos marcados de dependencia hacia las otras personas. En momentos de crisis se hacen más notorias las relaciones de dependencia,  quieren sentirse independientes, pero se les dificulta acatar órdenes  y ceder ante los demás,  a pesar de depender de ellos. 

Constantemente mantienen una actitud pesimista y negativa, se centran en las cosas malas que les suceden, y en ocasiones pronostican que les irá mal antes de comenzar alguna actividad.

Tienden a comportarse con mentiras hacia los demás,   debido a que no saben actuar asertivamente, y no saben comunicar su desacuerdo con los demás. Suelen guardar rencor precisamente porque se quedan con las ganas de expresarle al otro lo que realmente sienten. Lanzan indirectas por no saberse expresar adecuadamente y adoptan conductas de irresponsabilidad.

Generalmente no se toman en serio lo que dicen o piensan, carecen de una postura firme ante una situación, sin  expresar su criterio o punto de vista y se comunican de forma ambigua. Evitan sus responsabilidades sin necesariamente sentir culpa, no se hacen responsables de sus acciones, y buscan excusas para evadir sus compromisos.

Causas

Como en la mayoría de los trastornos el origen combina factores ambientales y genéticos, se han encontrado algunos factores comunes para el trastorno pasivo-agresivo como haber sido maltratados en la infancia por los padres, haber tenido una influencia negativa durante la infancia, o tener padres con el mismo trastorno que moldeen el aprendizaje  hacia conductas pasivo-agresivas en su estilo de vida.  

Las formas de crianza patológica no son la única explicación para la aparición del trastorno pasivo-agresivo, debido a que el resultado de la afección psicológica incluye la integración de factores internos del sujeto, que se combinan con los externos entre otras variables circunstanciales que lo originan y hacen que se mantenga. 

Tratamiento

Uno de los objetivos de la terapia las personas con personalidad Pasivo-Agresivo es lograr que identifiquen sus comportamientos pasivo-agresivos más relevantes, aquellos que les ocasionan conflictos en sus relaciones interpersonales, para que posteriormente puedan ir sustituyéndolos por conductas positivas y adaptativas. La atención terapéutica permite herramientas para el manejo adecuado y gestión de las emociones que generan sentimientos de enojo, resentimiento y sufrimiento.  A partir de la enseñanza del manejo de la asertividad los pacientes comienzan a expresar sus opiniones y deseos libremente, sin necesidad de ocultarlos o expresarlos inadecuadamente. 

Es importante que para realizar cambios definitivos la terapia se realice de forma continuada, y se dé seguimiento, ya que en la mayoría de los casos los pacientes desisten de la atención psicológica cuando comienzan a ver mejorías, sin embargo, es necesario continuar hasta lograr cambios contundentes en el tiempo para no volver atrás. 

 

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