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Duelo infantil, la muerte forma parte de la vida, pero, ¿Cómo puedo explicar a mi hijo/a que nunca más volverá a ver a su abuela? ¿Qué debo hacer cuando mi hijo/a se siente triste y llora porque recuerda a su abuelo? ¿Cómo hacerles mejor sobrellevar la pérdida de un ser querido? 

La primera vez que nos enfrentamos a la pérdida de un ser querido cada persona reacciona de forma diferente a la muerte y echamos mano de nuestros propios recursos para mejor sobrellevar el dolor que ésta conlleva. Los estudios indican que el paso del tiempo permite a la mayoría de las personas recuperarse de la pérdida si cuentan con apoyo de su entorno social y mantenga hábitos saludables. El aceptar la muerte de alguien cercano puede tardar desde meses hasta un año. No hay una duración “normal” de duelo. 

El duelo es un proceso de adaptación a una nueva situación después de la pérdida. Aunque tradicionalmente se ha entendido el duelo como el proceso de tristeza asociado a la defunción de alguien cercano, hoy en día sabemos que todas las situaciones que conllevan una pérdida llevan asociado un proceso de duelo: que te despidan del trabajo, que te deje tu pareja, que tus hijos se vayan de casa… 

Sin duda, el momento en que tenemos que comunicar la muerte de un ser querido a nuestros hijo/a será sin duda muy desgarrador. Ver sufrir a tu hijo/a te parte el alma. Que no puedas aliviar su dolor inmediatamente puede hacer que te agobies. Debes tener en cuenta que el dolor es una emoción natural ante la pérdida, pero también que forma parte del proceso de duelo, este consiste en superar la pérdida de la persona que falleció.  

Si como adultos nos resulta en muchas ocasiones incomprensible abordar la desaparición de un ser querido, ¿cómo lo van a entender los menores? ¿Cómo explicarles que decir adiós es parte de la vida? ¿Cómo aceptar que no existe una marcha atrás? 

De cualquier modo, los padres seremos claves ya que ayudaremos a que pueda superarlo poco a poco y poder retomar su vida normal después del periodo de natural y sano de duelo. No tengas prisa, no le presiones. No existe una fecha límite para finalizar el duelo. Poco a poco irá sintiéndose mejor. 

Trata de decir la verdad, sin rodeos adaptada a la edad y comprensión de tu hijo/a. Nada de cuentos ni historias disparatadas.  

Resulta de vital importancia el que no escondamos nuestras propias emociones de este modo les ayudaremos a expresar las suyas. Como padres y madres debemos ser naturalesSi necesitamos llorar junto a nuestros hijos/as, hacedlo. De este modo compartimos nuestra pena, y hablamos de los recuerdos de esa persona que se ha ido. A la vez les mostramos seguridad y confianza en el futuro. Hay que tratar de que entiendan que la muerte es universal e irreversible. Dejamos fluir el dolor y los sentimientos amargos. 

Muéstrate comprensibles con algunos comportamientos inusuales sé más flexible. Pon todo tu esfuerzo en que entiendan todo lo que ha pasado. Contesta toda y cada una de sus preguntas, aunque sean difíciles de explicar, te verán triste, comparte tu duelo, y si tienes que llorar con tus hijos, llora. Ya sabemos que la muerte no tiene explicación. 

Con el paso del tiempo, las personas que fallece se hacen cada día más presentes. No tengas miedo de hablar de la pérdida, a expresar todo lo que le echáis de menos. A recordar todo lo que nos gustaba de él y las cosas que le hacían enfadar, por ejemplo. Su nombre puede que aparezca diariamente, hablad de todo aquello que os aportaba. 

Las fechas señaladas serán días complicados, pero tened en cuenta, que, pasado el día, lo volvemos a ver todo de nuevo diferente. Lo extrañaran en cada cumpleaños, en las funciones de teatro del colegio, etc. De algún modo expresarán que lo echan de menos. 

Como padre o madre que está pasando por un duelo podría resultar útiles algunas de estas estrategias para mejor sobrellevar la pérdida y así trasmitírselo a tus hijos: 

  • Acepta el proceso de duelo: el duelo es un proceso necesario cuando sufrimos una pérdida. Debes intentar superarlo poco a poco, pero mientras estés en el proceso no te culpes por estar triste, decaído, o por no tener fuerzas. 
  • Habla sobre la muerte de tu ser querido con amigos y compañeros para poder comprender qué ha sucedido y recordar a tu amigo o familiar. Negar que ocurrió la muerte lleva al aislamiento fácilmente y puede a la vez frustrar a las personas que forman tu red de apoyo. La pena compartida es menos dolorosa. No sientas vergüenza o miedo al qué dirán. Comunica lo que sientes, los pensamientos que te pasan por la cabeza, con una persona de confianza que te pueda comprender y apoyar. En caso de tener hijos, no les escondas tu dolor. Tengan la edad que tengan será un buen aprendizaje emocional para ellos ver que su madre o su padre son capaces de mostrar sus sentimientos sin temor, ni vergüenza. 
  • No te precipites y te deshagas de los objetos que te recuerdan a tu difunto enseguida. Si lo haces, además de estar huyendo del problema, más adelante te arrepentirás. Esa persona y esos objetos son parte de ti, de tu relación con ella y de tu historia. 
  • Acepta tu dolor. Después de la muerte de alguien cercano, se puede experimentar todo tipo de emociones. Es normal sentir tristeza, rabia, frustración y hasta incluso agotamiento no todo el mundo siente tristeza ante una pérdida. Puede ser que te sientas enfadado, ansioso o que te parezca que no estás tan triste como deberías. No hay un manual que explique cómo se vive el duelo. Acepta los sentimientos que sobrevengan y no te juzgues. 
  • No te impidas llorar: el llanto tiene un efecto analgésico que provoca esa sensación de liberación que nos inunda después de derramar las lágrimas. El llanto es la expresión de la tristeza y reprimirlo sólo te provocará más ansiedad, tristeza e irritabilidad. 
  • Cuídate ti y cuida de tu familia. Comer bien, hacer ejercicio y descansar adecuadamente te ayudará a superar cada día y a seguir adelante. Aunque no tengas ganas de hacerlo. Intenta mantener una rutina de cuidados personales que incluyan la higiene tanto como la actividad física ligera. No te olvides de cuidar también tu alimentación, si estamos bien alimentados somos más capaces de sobreponernos al dolor. 
  • Ayuda a otras personas que también afrontan una pérdida. Al ayudar a los demás, te sentirás mejor. Compartir anécdotas sobre tus seres queridos fallecidos puede ayudar a todos a mejor llevar su pérdida. 
  • Rememora y celebra la vida de tu ser querido fallecido. Puedes hacer un donativo a la entidad benéfica predilecta del difunto, enmarcar fotos de momentos felices que vivisteis juntos, ponerle su nombre a un nuevo bebé o plantar un árbol en su memoria. La elección es tuya,  sabes cuál es la forma más significativa de honrar esa relación única que mantuviste con él o ella. 
  • Rodéate de gente: quizás no te apetezca ahora mismo, pero haz un esfuerzo e intenta no estar solo mucho tiempo seguido. Explícales a tus amigos o familiares cómo te sientes y pídeles que te hagan compañía en casa hasta que estés preparado para empezar a salir de nuevo. 
  • No intentes estar muy ocupado para no pensar o sentir: una estrategia que lleva a cabo muchas personas ante la muerte de un ser querido es intentar superarlo a través de múltiples actividades encadenadas. Para así no tener tiempo para pensar, reflexionar y aceptar los sentimientos, probablemente el duelo se alargará en el tiempo mucho más y corre el riesgo de hacerse crónico. 

Superar el gran dolor de la pérdida no significa que te olvides de la persona que falleció. El duelo sano consiste en encontrar la forma de recordar al ser querido y adaptarte a tu vida sin su presencia.

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