envidia

La envidia surge principalmente debido a las frustraciones personales, baja autoestima, y/o a la dificultad de conseguir aquellos objetivos que se han planteado en la vida. Cuando hay personas de nuestro entorno que valoramos que tienen mayor éxito personal o laboral en su vida y esta situación no la aceptamos, es cuando “sufrimos” esta emoción, la envidia. La falta de autoestima nos conduce a la inseguridad que es otro de los factores que hace que se genere este estado de resentimiento hacia el bienestar de los demás.

El anhelar lo que los demás poseen o tener una vida similar a la de otros es una clara muestra de que la persona se comporta de manera insegura y poco o nada empática. Esta emoción negativa la podemos observar en nuestro entorno familiar o de amigos, vemos a personas que nos rodean que no son capaces de disfrutar de los buenos momentos en la vida de otros.

Origen de la envidia

Según algunos investigadores como David M. Buss y Sara E. Gil, la envidia tiene un fundamento evolucionista ya que posibilita comprender el lugar en donde la persona se encuentra para contrarrestarlo.
De este modo, la envidia, según dichos autores, sería una emoción que nos puede motivar a mejorar, y de ahí su lógica en el mejoramiento de la evolución.
Los menores que se sienten a disgusto en su entorno intentará por todos los medios conseguir lo que no tienen, no lo aceptan están continuamente añorando lo que les falta. Por ello, los adultos responsables de su educación (padres, y demás familiares, educadores, entrenadores, etc) debe canalizar la ansiedad ante la no obtención de lo deseado y explicarle que no todo se puede tener en la vida y que algunas situaciones resultan frustrantes. Con ello potenciaremos la capacidad de tolerancia a la frustración, elemento crucial para el bienestar psicológico en la edad adulta.
Si no se produce este aprendizaje, con mucha probabilidad la persona generará comportamientos ansiosos y de tipo envidioso puesto que nadie le habrá enseñado en su infancia a valorar sus capacidades y a centrarse en sus objetivos y no en los de los demás .
Por otra parte, los menores imitan constantemente los comportamientos de sus padres. Si los progenitores se comportan de manera envidiosa existen muchas posibilidades de que sus hijos también lo hagan. Por ello, es muy importante que si no queremos trasmitir a los hijos la envidia los padres evitemos comportamientos y comentarios envidiosos. Decimos más con lo que hacemos que con lo que decimos. Los padres somos modelos de conducta. No hagamos aquello que no queremos que hagan nuestros hijos.

Consecuencias de ser envidioso

El objetivo de la envidia es desear algo que no se tiene, a nivel material, físico, de actitud, etc. La envidia a la larga puede convertirse en un gran sufrimiento al convertirse en una lucha constante de querer tener o poseer lo que me falta. Así, es frecuente que la persona que se dejan llevar por la envidia desarrolle mecanismos de defensa con los que creen que se van a sentir mejor, infravalorando al otro o minimizando los esfuerzos ajenos para obtener lo que tiene. Y lo hacen en ocasiones criticando aquello que le gusta en lugar de aceptar que se trata de algo que, en realidad, le gustaría tener. De este modo le da menos valor a lo que el otro tiene para no sentirse tan mal o culpable por estar deseando lo ajeno.
Cuando el sentimiento de envidia se vuelve muy intenso puede llegar a ser destructivo. Esto sucede, en el peor de los casos, cuando la envidia no se puede controlar. Las personas que sienten envidia de forma constante padecen una gran frustración, no son capaces de disfrutar de lo que tienen por lo cual puede llegar a padecer una depresión.

Consejos para dejar de ser envidioso

  • Diferencia entre la envidia y los celos. No son lo mismo, pero suelen confundirse. Es importante conocer la diferencia para así determinar qué emoción estamos sintiendo. Los celos son comportamientos y emociones producidos ante el posible riesgo de perder algo que ya se tiene. La envidia sin embargo es una reacción a algo que consideras que te falta.
  • Analiza en que la envidia te perjudica. ¿De qué manera negativa ha afectado y afecta a tu vida?. La envidia te podría estar perjudicando de las siguientes maneras: Quitando tiempo, consumiendo todos tus pensamientos, perjudicando tus relaciones personales y profesionales e inclinándote siempre al sufrimiento más que al disfrute.
  • Identifica la razón por la que sientes envidia. Antes de combatirla hay que reconocer qué es lo que la provoca. Hazte preguntas para identificar la causa de tu envidia. Por ejemplo, ¿sientes envidia porque quieres una casa similar al que tiene tu amigo? ¿O envidias su capacidad para comprar esa vivienda?
  • Expresa tus sentimientos de envidia. Puedes escribir un diario sobre tu envidia puede ayudarte a empezar a comprenderla mejor, aceptarla y a trabajar para combatirla. Empieza escribiendo la razón por la que sientes envidia. Describe la fuente de tu envidia con el mayor detalle posible. Trata de determinar por qué envidias a esta persona. Considera también la posibilidad de hablar con un amigo o familiar acerca de tus sentimientos de envidia. Contarle lo que sientes a un amigo o familiar que te brinde su apoyo te podría ayudar a sentirte mejor y a expresar tus emociones. Asegúrate de elegir a alguien que te brinde su apoyo y te escuche.
  • Acepta a la persona que envidias y a ti mismo por hacerlo. La aceptación es una parte importante de superar la envidia, ya que sentir resentimiento hacia alguien porque tiene éxito solo te deprimirá. Empatiza con la persona envidiada eligiendo observar su situación desde su perspectiva. Al sentir empatía por sus logros le aceptaras más fácilmente.
  • Céntrate en tus capacidades y lo que tienes. Deja de compararte con otras personas, y enfócate en tus cualidades para volverte cada vez mejor en lo que haces y mejorar. Si te enfocas en lo que tienes, no hay tiempo para preocuparte por lo que hagan o tengan otras personas. Cuando tu mente empiece a pensar en lo que no tienes, haz un esfuerzo consciente para pensar en lo que sí tienes. Hazlo cada vez que sientas esos ataques de envidia.
  • Pasa tiempo con personas agradecidas. Si pasas un tiempo considerable con personas que no son agradecidas por lo que tienen, terminarás contagiado de su envidia. Rodéate de personas que sean generosos y amables, así empezarás a sentirte de esa forma contigo mismo y con los demás.
  • Escribe un diario de gratitud. Piensa en las cosas buenas de tu vida, toma un bolígrafo y un papel, y empieza a anotarlas. El diario de gratitud puede ayudarte a apreciar lo que tienes y dejar de estar pendiente de lo que te falta.
  • Dirige tu atención a las cosas positivas durante todo un día. Cuando la envidia ha consumido tu personalidad y te ha vuelto negativo de lo que considerarías normal, trata de pasar todo un día sin quejarte. Esto no es algo que puedas hacer para siempre, pero dejar de quejarte por todo un día podría mostrarte la frecuencia con la que dices algo negativo.
  • Hazle halagos a cinco personas al día. Hazle un cumplido a cada persona sobre algo que en verdad admires de ellas. Tomate tiempo para pensar en lo que en verdad te gusta de esas personas, y luego expresarlo en voz alta, esto ayudará a mantener tu mente en modo positivo. No estarás tan preocupado por compararte con otros. Hacerle cumplidos a la persona que envidias puede beneficiarte.

Miguel A. Rizaldos Lamoca
Psicólogo Clínico. Psicólogo online
Tratamiento psicológico online

ESTOS SON MIS APORTES, DE LOS QUE PARTE SE UTILIZARON PARA EL ARTÍCULO DE SILVIA C. CARPALLO QUE SE PUBLICO EL 6 ABRIL, 2016 EN EL SUPLEMENTO SMODA DE EL PAIS.¿Cómo podríamos los españoles dejar de ser tan envidiosos?

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