ruptura de parejaEn la sección de colaboraciones con otros profesionales de la salud y el bienestar en general.

Os presento a Estefanía Mónaco Gerónimo Psicóloga General Sanitaria y Redactora de la interesante web El Portal del Hombre que en este artículo nos habla de como mejor afrontar una ruptura sentimental. Es un fragmento que pertenece a su libro “Cómo vencer el DESAMOR”

 

Hay formas y formas de sobrellevar una ruptura, y algunas son más sanas que otras para la propia salud mental. ¿Cómo superar el distanciamiento de la pareja de la mejor manera posible? Te lo cuento en 8 pasos.

  1. Date el permiso de sufrir durante el tiempo que necesites. Como cualquier persona cuando pierde a un ser querido con quien tenía un vínculo especial, tienes que pasar un período de duelo al enfrentarte con esa pérdida, y desde luego no es sencillo. Un torbellino de emociones y pensamientos contradictorios pueden avasallarte: intenta identificarlos e ir organizando lo que piensas, y también cómo te sientes. Procura hacer consciente todo esto para poder controlarlo mejor. Si no estás sufriendo, tampoco te autocastigues porque “deberías sufrir”… Cada persona y cada relación es un mundo diferente, con distintas formas de enfrentar una ruptura. No todos están llorando por los rincones después de dejarlo con alguien: hay personas que pueden rehacer su vida rápidamente; otras comienzan pronto a disfrutar de su nueva etapa de soltería e independencia. Sea cual sea tu situación, respeta tu manera personal de enfrentar esa ruptura y no intentes vivirla de una manera que no es la tuya.

  1. Expresa tus sentimientos, no los ahogues. No tienes por qué reprimir lo que sientes ni avergonzarte de ello.
  2. Cuida tu autoestima. Aunque te sientas rechazado por la otra persona, eso no significa que no valgas. Una relación es de dos, y si las cosas no funcionan nunca es porque una de las dos partes falle y la otra no: es en el conjunto donde hay algo que no cuadra. Por tanto, no culpabilices ni dejes que te culpabilicen. Cada uno ha de reconocer su parte de responsabilidad en la evolución de la relación, tanto de las partes positivas como de las negativas.
  3. Aprende de los errores que habéis cometido en esta relación para no caer en ellos en el futuro (por ejemplo, en próximas relaciones). Puedes pensar qué habrías cambiado de la otra persona, pero ¿qué podrías hacer mejor tú? ¿Qué partes de tu forma de ser o de estar en pareja crees que puedes mejorar? Toda oportunidad es buena para progresar como persona, y las crisis son buenos momentos para empezar de nuevo y efectuar cambios a mejor.
  4. No tomes decisiones muy relevantes ni emprendas cambios importantes mientras estés en un período de duelo. Lo normal es que tus capacidades no se encuentren a pleno rendimiento. Es mejor que vivas un tiempo de reflexión; date la máxima tranquilidad posible.
  5. No te regocijes demasiado en el pasado. Recuerda que aquello de “todo tiempo pasado fue mejor” sólo es una forma de sesgar la realidad; puede que el pasado no haya sido tan ideal como lo recordamos. Suele ocurrir que, tras una ruptura, uno se siente abandonado y adopta la llamada “visión en túnel”, viendo sólo aquello que tenga relación con la expareja. Esa persona se pone en el centro del túnel (¡y no para ser atropellada!) y acapara toda nuestra atención, mientras que lo de alrededor queda en negro, es decir, en un segundo plano. Pensar que es la única persona en el mundo de la que puedes estar enamorado o recordar tan sólo los buenos momentos con ella son ejemplos de visión en túnel.
  1. No dejes de hacer cosas. Ocupa tu tiempo en diferentes actividades que te mantengan entretenido y te produzcan placer, para no darle demasiadas vueltas a los “por qué” ni al “qué va a pasar ahora”. Resultan contraproducentes. Como ya hemos dicho, permítete unos días de duelo. Incluso puedes marcar una fecha exacta hasta la que te permites estar hundido y sufriendo. A partir de ese día procura estar más activo que nunca y no te dejes espacio para pensar mucho. Poco a poco, sin darte apenas cuenta, habrán pasado las primeras semanas, que son las peores. Entonces te encontrarás un poco más tranquilo y equilibrado para ver la situación con mayor perspectiva.
  2. Busca el apoyo social. Es bueno darte tiempo para estar solo, pero también es positivo que recurras a aquellas personas que te quieren, esas con las que sabes que cuentas. Su compañía, su apoyo y su punto de vista externo serán arraigos importantes para no caer en el pozo de la tristeza y la soledad.¿Amistad tras la ruptura?

Muchas parejas se consuelan durante la ruptura asegurándose una gran amistad posterior.

Sí, es posible ser amigo de tu expareja. Pero, a menudo, esa amistad idealizada que los “desenamorados” se prometen tiene mucho de autoengaño. Solemos querer mantener la amistad por no perder totalmente ese vínculo tan especial con el otro y suavizar así la sensación de vacío.

La amistad posterior a la ruptura depende mucho de cómo haya sido dicha ruptura. Si la relación se acaba por falta de interés por parte de ambos, el cariño puede desembocar en una amistad. Pero si la ruptura está plagada de emociones y contradicciones, es complicado que, de un momento a otro, todo ese huracán se amanse en una amistad tranquila. Lo más adecuado es dejar pasar un tiempo de distanciamiento que le sirva a cada uno para asentar sus pensamientos y sentimientos. Luego, si todavía se quiere, se podrá intentar la amistad, o bien una relación de cordialidad.

También hay que tener en cuenta que una amistad muy precoz tras la ruptura puede llevar a confusiones por parte de uno de los dos o de ambos. Los límites del cariño de una amistad de ex pueden sobrepasarse fácilmente, y entonces las cosas dejan de estar claras. ¿Quiere volver conmigo? ¿Quiero yo volver?…

No hay nada más incómodo que encontrarse en medio de una relación en la que nadie sabe lo que quiere. Relaciones de este tipo, que se tambalean en un constante “ni sí ni no” o “ni contigo ni sin ti”, nos impiden cerrar el círculo y finalizar el duelo, además de desgastarnos y hacernos daño. Esto no sólo confunde a los miembros de la pareja; también repercute muy a menudo en los hijos, que ven lo bien que se llevan sus padres y se llenan de esperanzas de que vuelvan a estar juntos.

Por el contrario, hay otras parejas que viven el refrán “del amor al odio sólo hay un paso”. Tras la ruptura no pretenden ser amigos (ni mucho menos), sino que se convierten en auténticos enemigos y entran en litigios y descalificaciones hacia la expareja. Las emociones de rabia, rencor, rechazo y odio son predominantes. Las críticas, reproches, insultos y menosprecios se vuelven protagonistas. En este estado, la persona tampoco consigue el descanso tras la ruptura y su día a día se convierte en una satanización constante de su expareja. Aunque en esta situación el distanciamiento emocional aparenta ser completo, no lo es: sigue manteniendo el vínculo, aunque pase de ser positivo a negativo. Hasta que el vínculo no se rompa, no será posible realizar un duelo fructífero por la pérdida.

Estefanía Mónaco Gerónimo
Psicóloga General Sanitaria
Redactora en El Portal del Hombre

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