Según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, el estrés laboral es el segundo problema de salud relacionado con el trabajo más frecuente en Europa. Las causas de estrés laboral más habituales son: la reorganización del trabajo o la precariedad laboral (72 % de los encuestados), las largas jornadas laborales o una excesiva carga de trabajo (66 %) y sentirse intimidado o acosado en el trabajo (59  %).

281La Organización Mundial de la Salud considera que una mala organización del trabajo, es decir, el modo en que se definen los puestos y sistemas de trabajo, y la manera en que se gestionan, puede provocar estrés laboral. En organizaciones con estructuras piramidales, suele aparecer un sujeto dañino para el que el lugar de trabajo se convierte en un lugar para competir y zancadillear al contrario (desconoce la palabra compañero), y conseguir destacar a base de codazos y de hundir al resto.

 Trepando voy, trepando vengo, y con mis compañeros, yo me entretengo. 

Definamos al “trepa”. No hace su trabajo y disfruta dejando en evidencia al resto delante del jefe para colgarse él o ella las medallas. Estos tipos o tipas, son así porque no son capaces de mirar más allá de su ombligo, son egoístas, generalmente están llenos de temores, suelen ser mediocres en el trabajo y además, no les agrada el bienestar ajeno.. Son envidiosos y su empatía suele estar bajo tierra. Normalmente se les detecta rápidamente, pero si son muy sutiles (su inteligencia les hace mostrar su mejor cara de inicio), es importante cuidarse de ellos con asertividad. Defendiendo tus derechos y respetando los suyos. Esto los neutralizará.

Habitualmente, este tipo de compañeros de trabajo busca a una persona para hacerla objetivo de sus problemas, por lo que es fundamental no entrar al trapo (recuerda que se mueven muy bien en los conflictos, tal como cochino en el fango).

Aquí te dejamos 11 pasos que pueden ayudarte a gestionar la relación con estos sujetos y sus predicados. Ante todo, plantéate qué quieres en tu vida y qué expectativas tienes en el trabajo.

  1. Identifica quiénes son.

    Intenta saber cuál es la razón de su actitud, si la hay. Esto puede ayudarte a establecer la forma más saludable de interactuar con ellos.

  1. ¿Qué tipo de persona eres?

    ¿De los los que ganan en equipo sumando o de los que ganan a costa de los demás?

    Dos compañeros, dos.

Por un lado tenemos a las personas que suman, que trabajan en equipo, que tienen compromiso, que son  humildes (suelen utilizar en los proyectos, el nosotros en lugar del yo), con buena formación, honestas, respetuosas, generosas. Cuando dentro de este grupo aparecen las personas brillantes, ésas que sorprenden por sus ideas y su capacidad, son ésas con las que te recomendamos que mantengas las siguientes actitudes: halaga su trabajo, admíralas, sí, está bien admirarlas (no pasa nada), habla bien de ellas, copia las cosas que te gusten de ellas (su interés en mejorar, su capacidad de trabajo, su elocuencia, su actitud). Es fantástico tener en la mesa de trabajo contigua a personas que tienen ese punto que les hace diferentes y de las que se puede aprender y mucho. Ganar sumando y cooperando.

Por otro lado, tenemos al compañero que continuamente busca y se aprovecha de los avances o de los defectos de los demás para lograr sus fines que no son otros sino conseguir ganar y sobresalir a toda costa. Si las cosas salen bien, es “gracias a mí” y les encanta el “viva yo”, y si las cosas salen mal, ponen pies en polvorosa o  acusan al del departamento de Marketing.

Generalmente, este tipo suele ser un tipo mezquino, mediocre, egoísta y envidioso. Utiliza única y exclusivamente el yo, es poco empático, poco bidireccional y ve a los demás como enemigos. Tiene una carencia mayúscula de valores como el compromiso, la solidaridad y el respeto, y seguramente es bastante infeliz en su vida privada (aunque a primera vista te parezca lo contrario), y con muchas carencias tanto personales como profesionales. Siempre va a ver a su alrededor a alguien que es mejor que él. ¿Sabes cuáles son sus emociones principales? El temor, la envidia y el egoísmo.

  1. Mantén la calma.

    El equilibrio y la paciencia son tu mejor arma. Desconecta del trabajo cuando llegues a casa, practica deporte, date alegrías diferentes a lo relacionado con tu trabajo. Los amigos y el sexo son el mejor antidepresivo, y sin efectos secundarios, y recuerda que “a falta de pan buenas son tortas”. Ten claro quién eres, qué eres y qué quieres en la vida, y que por supuesto, eres mucho más que tu trabajo. Habla de otras cosas y aprovecha las ocasiones sociales para desintoxicarte. Mantén claro tu rumbo y no pierdas el norte.

  1. Mucho mejor escribir que dar la brasa.

    Comparte lo que te pasa con algún compañero o con tu pareja pero no les des la brasa continuamente sobre el tema. Recuerda que hablar continuamente del trepa favorece el malestar y que ese monstruo aumente de tamaño, y de lo que se trata es de que lo convirtamos en algo insignificante en tu línea de vida.

Si no puedes desconectar y has caído preso de pensamientos pseudo obsesivos sobre el trepa y sobre el mal que te causa, convirtiéndote en un monotema, prueba a utilizar la técnica de la escritura expresiva para gestionar emocionalmente esa situación que te genera malestar. Tres días a la semana durante 20 minutos pueden ser suficientes, dedícate a escribir sobre aquello que te genera malestar, sobre las situaciones que te disgustan. Recuerda que la escritura es  más estructurada que los pensamientos (pues éstos pueden ser un tanto anárquicos) y está enfocada a encontrar una solución.

  1. Utiliza el humor.

    Así, conseguirás desdramatizar y relativizar la situación que te desborda. La mejor arma es sonreí.., y es gratis.

  1. Haz una pausa.

    Analiza en qué te está afectando y en que te puede llegar a afectar. No te acostumbres y aceptes el mal rollo o el malestar como algo normal. No te culpes (por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa…, eso déjalo para el domingo en la iglesia), y responsabilízate de lo que te toque y de lo que dependa de ti.

  2. Dedica muy poco de tu tiempo a analizar o reflexionar sobre cómo es el otro,

y por qué actúa así, porque te resultará agotador. Ponle nombre al sujeto en sí y acepta que es un trepa y un mezquino, no te vuelvas loco analizando los orígenes psicológicos o emocionales que causan sus actuaciones porque te quedarás incluso más atascado. No lo justifiques y minimiza en la medida de lo posible el contacto cuando sea imprescindible. Cuanto más lejos, mejor.

  1. Busca aliados en el trabajo.

    Verán cómo actúa, descúbrelo al público, que todos sepan lo que hace. Imita a los compañeros y amigos que tienen una visión optimista ante la vida, que utilizan el humor y se ríen del otro y restan importancia a los pequeños problemas. Copia lo que hacen y cómo lo hacen, si él puede tú tambié

  2. Sé astuto.

Hazte con pruebas de lo que hace. Ojo con tu información. Una cosa es ser buena gente y hacer la vista gorda ante determinados problemas y otra es ser bobo y dejar que se aprovechen. Controla la agenda, tus documentos, tus claves, reduce el flujo de información que das, tanto personal como profesional, porque puede ser utilizada en tu contra. Mantén la guardia un poco alta respecto a tus cosas y a tus proyectos, aunque no sea tu estilo, y hazte respetar. Mantén al tanto a tu jefe de tu trabajo, asegúrate de que lo que haces es tenido en cuenta.

  1. Tú a lo tuyo y sigue sonriendo .

    Una sonrisa genuina es tu mejor arma, facilita la Colabora con los compañeros, practica la inteligencia emocional en el trabajo y en la vida. No permitas que te pisoteen y no te hundas. Ponle límites. Opta por hablar directamente con él en privado, haciéndole ver que conoces perfectamente sus estrategias y que no te gusta, ponle limites. A partir de ahí no entres en una competencia insana.

No luches contra él, vale la pena ser discreto. No te pongas en evidencia e intenta frenar tus impulsos aunque te cueste. Nos pone en evidencia lo que decimos, pero más lo que hacemos. Es fácil que si te enfrentas a él salgas perdiendo, es su terreno. Una persona así no tiene escrúpulos y se crece en los conflictos. Está acostumbrada a navegar entre el mal rollo. De hecho, lo crea y lo favorece.

  1. Pide ayuda.

    Si los domingos se convierten en un suplicio pensando en la vuelta al trabajo, si pasas parte de tu tiempo pensando en las cosas que van mal o en los problemas que te van a venir causado por este sujeto, si te ves que hablas continuamente de ello, si aparece el insomnio, la temida ansiedad y te cuesta desconectar, pide apoyo psicológico para recuperarte y ser más fuerte. El tiempo pasa y esto va muy deprisa.

No olvides que personajes como el trepa, el cutre, el mezquino, el narciso, el vago, el que se escaquea, forman parte de la fauna laboral, que no te sorprenda. Y que no todo el mundo es bueno. Acepta que la vida es injusta en ocasiones y que no siempre ganamos, y que a veces el trepa se sale con la suya. Prueba a hacer tuyo este refrán “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos” y no dejes de sonreír. La vida continúa.

Rizaldos&CollerEste artículo sobre los trepas, es fruto de la colaboración entre dos psicólogos apasionados por su trabajo, Miguel Ángel Rizaldos y Nacho Coller.  Queremos dar las gracias a la futura mamá de Lucas, Paula Queraltó,  por su valiosa ayuda para la correcta confección del texto. Gracias Paula.

Miguel A. Rizaldos Lamoca

Psicólogo Clínico. Psicólogo online

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