autoestima infantil

Antes de nada decir que la autoestima es lo que pensamos y por lo tanto sentimos que valemos. Llegamos a ello después de lo que creemos, sentimos, y experimentamos a lo largo de nuestra vida. Tener una buena autoestima es considerar que eres valioso y que merezco del cariño de los demás.

En el caso de la autoestima infantil es cuando se ven capaces de solventar situaciones con éxito y por ello pueden verse a la altura de sus amigos y compañeros. Por otra parte sentirse amado de manera incondicional, siendo así consciente de lo importante que es para las personas que le rodeado.

La autoestima es muy importante para el desarrollo saludable de las personas tanto en los ámbitos personal, profesional y social.

Para tener alta “la autoestima infantil” y así ser el mejor amigo de sí mismo. Para ello debes concederte:

  1. Aceptarnos tal cual somos: hay que saber y aceptar nuestras cualidades y defectos.
  2. Ponérnoslo fácil: debemos tener objetivos realistas.
  3. Darnos nuestro tiempo: hay que intentar tener tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
  4. Hagamos aquello que nos hace sentir felices y satisfechos. Disfrutar de lo que te gusta.
  5. Darnos ánimos: tomemos una actitud de “YO PUEDO HACERLO”.
  6. Compararnos con nosotros mismos: no tratemos de ser alguien más. Hay que estar orgullosos de ser quien somos.
  7. Hay que premiarse por los logros por sencillos que sean. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas!
  8. Querernos con nuestros éxitos y fallos.

 Podemos detectar que nuestro hijo tiene una buena autoestima cuando…

APTITUDES POSITIVAS MANIFESTACIONES
está orgulloso de sus actos “me encanta que todos estemos juntos”
actúa con independencia “yo me hago el desayuno”
asume responsabilidades con facilidad “hoy quiero regar las plantas”
sabe aceptar las frustraciones “es difícil montar el puzzle pero seguro que lo consigo”
afronta nuevos retos con entusiasmo “¡bien!, el maestro dice que mañana empezaremos con las divisiones de dos cifras”
se siente capaz de influir sobre otros “déjame que te enseñe”
muestra amplitud de emociones y sentimientos “me encanta que todos estemos juntos”

Sin embargo cuando nos tramite nuestros hijo las siguientes aptitudes y comportamientos podemos saber que tiene que mejorar su nivel de autoestima:

APTITUDES NEGATIVAS MANIFESTACIONES
evita las situaciones que le provocan ansiedad “hoy no quiero ir al colegio porque tengo un examen muy difícil”
desprecia sus dotes naturales “nunca dibujo nada bien”
siente que los demás no le valoran “los niños nunca quieren jugar conmigo”
echa la culpa de su debilidad a los demás “no he limpiado los cristales porque no me has dicho dónde está la paño”
se deja influir por otros con facilidad “me lo dijeron ellos”
se pone a la defensiva y se frustra fácilmente “si no funciona, yo no tengo la culpa; lo voy a dejar”
se siente impotente “no sé dónde está el material; los ejercicios son muy difíciles; no voy a ser capaz de terminar la tarea”
tiene estrechez de emociones y sentimientos “no me importa, me da igual”

Como aumentar autoestima de los niños

Los padres, familiares, profesores y amigos somos los que más podemos potenciar el aumento de la autoestima. Si les mostramos sentimientos positivos, el niño recibirá un mensaje que le gustará, se sentirá bien y como consecuencia le ayudará a aumentar su seguridad y  autoestima. Si por el contrario los sentimientos son negativos, la sensación que tendrá es de rechazo a sí mismo, por lo que disminuirá la autoestima.

En los últimos tiempos la preocupación por la autoestima se ha convertido en algo desmedido. Por ello equivocadamente se intenta aumentar la autoestima de modo artificial y a corto plazo. A continuación algunos ejemplos de formas erróneas de aumentar la autoestima:

  1. Alabar a los niños indiscriminadamente, independientemente de cómo se  comporten. No teniendo en cuenta si fracasan en los estudios a causa de su falta de esfuerzo; que maltraten a sus padres y hermanos; que derrochen el dinero y que vivan sólo para satisfacer sus gustos y caprichos personales, sin pensar en las necesidades de los demás. Lo único que importa es que se quieran cada vez más a sí mismos.
  2. No responsabilizarlos nunca de nada, hagan lo que hagan para que nunca se sientan mal o avergonzados.
  3. No cuestionarles ni criticarles nunca lo que dicen o hacen para que no se enfaden.
  4. No exigirles apenas nada. Todo vale, todo está permitido, no hay límites.

Estos padres tan condescendientes con sus hijos suelen querer que sus hijos sean felices en la vida como sea. En una sociedad muy competitiva como la actual estos niños suelen sentirse muy defraudados cuando, al incorporarse a la vida adulta, chocan con la realidad y descubren, que su autoestima está mal construida, no es real.

La autoestima de los niños no se desarrolla por la vía del elogio continuo e injustificado o por la vía de la tolerancia sin límites. Lo único que consiguen es debilitarlo y aislarlo ya que favorece que se amen a sí mismos de forma excesiva, olvidándose por completo de las necesidades de los demás.

La autoestima debemos construirla los padres fomentando el esfuerzo y los valores del trabajo bien hecho, el autodominio, la autodisciplina, la fortaleza, la templanza, la paciencia y la perseverancia.

Está más que comprobado que una de las mejores terapias para la autoestima es la empatía, es decir ser capaces de salir de sí mismo y tratar de ver las cosas como las ven los demás.

La autoestima de mejor “calidad” es la autoestima “ganada”, la que se consigue con su propio esfuerzo. Si los padres enseñamos a nuestros hijos, desde las primeras edades, a esforzarse por ser un poco mejores cada día la autoestima llegará sola.

La autoestima sólida y verdadera se construye con la satisfacción que produce alcanzar nuevas objetivos por uno mismo. Los niños sobreprotegidos jamás podrán tener esa experiencia tan gratificante y tan formativa. Cada vez que los padres les resolvemos las dificultades a la que se enfrentan, se hacen más inseguros y dependientes, más infelices.

La autoestima como impulsor de la conducta.

Estos tres buenos propulsores que condicionan el comportamiento y que proceden de lo que piensas y de la emoción que generan esos pensamientos.

  1. El niño actúa para obtener una mayor satisfacción y creerse mejor. Por ejemplo: busca las alabanzas y la aprobación, haciendo cosas que le gustan y que sabe hacer.
  2. El niño actúa para confirmar la idea que los demás, y él mismo, tienen de él. Tanto para bien como para mal, si el niño piensa que es bueno tenderá a comportarse bien, mientras que si piensa que es malo, buscará (tal vez de forma inconsciente) la reprimenda y el castigo. Esto mismo lo podemos aplicar en los estudios.
  3. El niño actúa para ser coherente con la imagen que tiene de sí, por mucho que cambien las circunstancias. Todo esto tiene un lado negativo y corresponde a los niños que presentan actitudes negativas acerca de sí mismos que no suelen creerse lo contrario, aunque se les demuestre que es verdad, rechazan la alabanza o la aprobación por aquellas cosas que ya tienen conceptuadas negativamente.

Esta claro que la motivación y el rendimiento escolar esta estrechamente relacionados con una mayor o menor autoestima.

Para concluir señalar la importancia que tiene la autoestima ya que influye directamente sobre el niño en:

  • cómo piensa, aprende y crea
  • cómo se valora
  • cómo se relaciona con los demás
  • cómo se comporta
  • cómo se siente

 

Miguel A. Rizaldos Lamoca

Psicólogo Clínico. Psicólogo online
Curso online Habilidades para padres

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies