Adolescencia: 10 consejosA medida que van madurando, los adolescentes empiezan a pensar de un modo más abstracto y racional. Se están formando su propio código ético, su propia escala de valores. Y los padres es posible que constaten que sus hijos, que antes tendían a conformarse para complacerles, de repente, empiezan a autoafirmarse (y a afirmar sus opiniones) con fuerza y a rebelarse contra el control paterno.

¿Necesitas un hoja de ruta que te guíe durante ésta etapa? He aquí algunos consejos:

1.- Infórmate.

Lee libros sobre la adolescencia. En este caso te recomiendo leas el libro de mi colega Sònia Cervantes “Vivir con un adolescente. Entenderte con tu hijo es posible”,   este artículo de mi también colega Patricia Ramírez  “Tengo un hijo adolescente”

Piensa en tu propia adolescencia. Recuerda tu lucha contra el acné o la vergüenza que te daba estar desarrollándote “demasiado” pronto o “demasiado” tarde. Prepárate para los altibajos emocionales de tu hijo y para tener cada vez más conflictos mientras madura como persona. Los padres que saben qué les espera pueden afrontarlo mejor. Y, cuánto más sepas sobre la adolescencia, mejor preparado estarás.

2.- Habla con tu hijo antes que sea tarde.

Hablar con un hijo sobre las poluciones nocturnas (sueños húmedos) o sobre la menstruación cuando ya haya tenido esas experiencias es llegar demasiado tarde.

Responde a las primeras preguntas sobre el cuerpo que haga tu hijo cuando todavía sea un niño, como las diferencias entre chicos y chicas o de dónde vienen los niños. Pero no le satures con demasiada información; limítate a responder a sus preguntas. Si no conoces las respuestas, ayúdele a encontrar a alguien que las conozca, como un amigo de confianza o su pediatra. Tu conoces de sobra a tu hijo. Cuando veas que empieza a contar chistes sobre sexo o que se preocupa más por su aspecto físico, será un buen momento para que te lances con preguntas, como:

  • ¿Has notado cambios en tu cuerpo?
  • ¿Tienes sentimientos y/o sensaciones extrañas?
  • ¿A veces te pones triste sin saber por qué?

La revisión médica anual puede ser una gran oportunidad para sacar a colación este tipo de cuestiones. El pediatra puede explicarles, a tu hijo preadolescente y a ti, qué cambios pueden esperar en los próximos años. Puedes utilizar el reconocimiento médico como punto de partida para mantener una conversación abierta con tu hijo. Cuanto más retrases esa conversación, más probabilidades habrá de que tu hijo se forme ideas equivocadas y sienta vergüenza o temor ante los cambios corporales y emocionales que irá experimentando.

Además, cuanto antes empieces a hablar abiertamente sobre estos temas, más probabilidades tendrá de mantener abiertos los canales de comunicación durante toda la adolescencia. Facilita que tenga libros sobre la pubertad escritos para chicos que están atravesando esta etapa. Comparte con él los recuerdos de tu propia adolescencia. Para tranquilizar a tu chico, no hay nada como saber que “mamá o papá” también han pasado por eso.

3.- Empatiza

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