esquizofrenia

En la sección de colaboraciones con otros profesionales de la salud y el bienestar en general.

Os presento desde esta web de consulta de psicología online a Paula Murillo Hernadez  Psicóloga  Alumna que realizó conmigo del Practicum Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Madrid curso 2012/13 de la que fui Tutor en el CRPS “La Elipa”. Os cuenta su experiencia durante estas prácticas sobre el estigma que sufren las personas con enfermedad mental.

 

Miedo, agresividad, impredecibilidad e incapacidad. Son cuatro creencias generales aceptadas y asociadas con esta enfermedad. Pero…  ¿hasta qué punto se corresponden estas ideas con la realidad?

Los problemas que rodean a la esquizofrenia son muy complejos, y la persona que la padece no sólo tendrá que enfrentarse a la sintomatología propia, sino a una carga social levantada sobre el desconocimiento y las creencias erróneas, lo que conocemos como ESTIGMA. Éstos son los dos principales problemas de los que somos culpables la sociedad (incluidos los profesionales, las familias y los propios afectádos). Afortunadamente, ambos tienen solución.

Frente al desconocimiento, conozcamos lo básico. La palabra esquizofrenia viene del griego: skhizein (separar) y phren (mente). Esta ruptura puede afectar al habla, el movimiento, al pensamiento, la percepción y a la emoción. Igual que socialmente sabemos reconocer los síntomas de una gripe o incluso de una depresión, ¿Conoces realmente los síntomas de la esquizofrenia? Antes de continuar leyendo, intenta nombrarlos igual que hacemos con un proceso gripal (fiebre, mocos, tos, dolor de garganta y dolor muscular) y veamos si se corresponden con la realidad….

No siempre se tienen todos los síntomas y para distinguirlos podemos dividirlos en dos: los llamativos y los “tapados”.

Esquizo

LOS LLAMATIVOS

Los que nutren al cine y la literatura. Son los llamados técnicamente positivos”, y los desorganizados. En los primeros hay una ruptura con la realidad, y los segundos son formas de expresar y de comportarse verbal o emocionalmente desconcertantes para los demás. Son:

–         Las alucinaciones: voces, olores, hormigueos, formas o imágenes que no existen en la realidad, pero son percibidas y “sentidas” como tal. Cualquier sentido es susceptible de estar alterado. Es difícil imaginarlo para aquellos que no lo sufrimos, pero resultan altamente limitante para los que lo padecen.

–         Delirios: “la gente me persigue”, “conspiran en mi contra”, “han dicho mi nombre en la tele”, “me miran mal porque están escuchando lo que pienso”… son creencias equivocadas o malas interpretaciones de las experiencias (incluyendo de las alucinaciones). Hay diferentes tipos, cuya función por paradójico que resulte, es “no enloquecer”. ¿Por qué? Todos necesitamos dar explicación a lo que percibimos. En muchas ocasiones, los delirios son formas de dar sentido e interpretar las alucinaciones que la persona no comprendería sin el apoyo de una historia que de contexto a esa sensación.

Un ejemplo sencillo: si alguien entra en un bar y siente que le observan, oye risas, cuchicheos sobre él y gente que le señala (alucinaciones), el pensamiento lógico es que se están metiendo con él o que conspiran en su contra (delirio).

En nuestro día a día, cuando nos enfrentamos a algo que desconocemos y que nos provoca malestar nos sentimos vulnerables. Por un momento ponte en el lugar e imagínate entonces la confusión, el desconcierto y la desorientación que supone para una persona padecer sintomatologia positiva. Sin olvidar con ello el sufrimiento padecido en esas circunstancias.

Lo desorganizado lo detectamos principalmente en la forma de hablar de la persona. La manera de expresar que conocemos choca con la de aquellos que presentan esta problemática. Respuestas incoherentes, verborrea, dispersión en el discurso, saltar de una idea a otra en el diálogo puede descolocar a los demás, igual que las risas a destiempo o emociones exageradas expresadas fuera de contexto.

De esta sintomatología nace la sensación de que son personas imprevisibles y agresivas. El tratamiento de los medios de comunicación de los sucesos en casos extremos no ayuda a desvincular esa idea generalizada de peligrosidad y temor con las personas que padecen esta enfermedad.

Sin embargo, la experiencia y el contacto con personas que tienen esquizofrenia rompen con los prejuicios iniciales que yo misma llegue a tener al comienzo de mis estudios. La realidad es que, aun notándose las dificultades a la hora de expresar y relacionarse en los casos más graves, he podido comprobar que no hay nada que no impida construir una buena relación con escucha activa y acercamiento personal.

Una persona en un proceso rehabilitación no muestra rastro de agresividad ni violencia. Y sobre todo, es perfectamente tratable socialmente si normalizamos el contexto, mostramos empatía y conseguimos relajar nuestro discurso quitando etiquetas. No es sencillo al principio.

Cuando empecé, como buena estudiante, llegaba con el DSM-IV debajo del brazo (el manual para la clasificación y el diagnóstico que manejan los profesionales en salud mental) hasta que el trato diario convirtió ese “tomar contacto” en conocer a los usuarios.

Conocerles. Porque son del Madrid y del Atleti, y hasta del Rayo Vallecano, les gusta la comida, las motos, los hay de los Rolling y de los Beatles, van al cine, ven la televisión y tienen opinión e inquietudes. Si yo, con mi mentalidad de estudiante de Facultad, fui capaz en muy poco tiempo de dar la vuelta a mis ideas previas, todos podemos hacer lo mismo dándonos la oportunidad de conocer más allá de “lo llamativo”. No son esquizofrénicos. Son muchas cosas y además padecen una enfermedad.

Tenemos claras las normas sociales para expresar y comunicar porque las desarrollamos desde pequeñitos, y es lógico que ante situaciones nuevas como puede ser presenciar estos síntomas, no sepamos reaccionar. Muchas veces la culpa no es de la persona que tenemos en frente sino nuestra, por carecer de habilidades sociales que cubran estas situaciones. Por lo tanto, en vez de una actitud temerosa y precautoria, aprendamos diferentes formas de contacto y comunicación como tantas veces hacemos en otros contextos sin importarnos las etiquetas.

LOS TAPADOS

Más comedidos que los anteriores, pero igual de complejos, son los síntomas técnicamente llamados “negativos”. Dificultad de expresar emociones, falta de contacto visual, falta de expresión facial, falta de atención, dificultades para disfrutar, pobreza en el discurso (derivado de problemas de pensamiento) o “desgana” en la realización de actividades. Junto con ellos, hay problemas de memoria, de atención, de manejo de información o de coordinación física.

Todo ello refuerza la creencia de personas incapaces. Una creencia errónea. En este caso, tenemos la costumbre de dar el salto a las conclusiones en base a la enfermedad (“si……entonces….”), sin valorar las capacidades, la valía y las posibilidades de mejora cada persona. Con esta enfermedad que afecta de forma tan diferente a cada individuo, es aun más importante si cabe tener en cuenta las habilidades de cada uno para potenciarlas.

A más contacto y comprensión de la enfermedad, mayor fue mi necesidad de revisar las creencias erróneas o incompletas sobre la esquizofrenia. La solución la encontramos en una parte de la psicología, que nos enseña distintas técnicas para contrastar nuestro “mundo interior” (creencias, percepciones, pensamientos…) con lo “real”. De tal manera que cuando hay alguna interferencia o distorsión entre los dos que nos genere confusión y malestar, podamos conocer lo que sucede, contrastar y entender. En este caso, conocer la realidad nos ayuda a realizar ese ajuste entre lo que “pensábamos que” y lo que realmente es.

Un ejemplo concreto es la idea de que estas conductas descompensadas que generan temor en los demás están presentes permanentemente de forma exagerada. Esto no es así. La enfermedad, como otra cualquiera, tiene sus etapas. Pueden darse picos extremos en un momento concreto, y ser controladas con medicación, y posteriormente con terapia sin que suponga una amenaza para su entorno. Más del 70% de las personas que tienen esquizofrenia responden al tratamiento con antipsicóticos.

Ante el miedo, la mejor herramienta es el conocimiento e identificación de lo que le está sucediendo a la persona que tenemos enfrente. Es evidente que por estadística poblacional las posibilidades de conocer a personas con este diagnóstico no son muy altas, pero tampoco lo es de otros grupos sociales y nuestros esquemas no acarrean ideas negativas sobre ellos. Es importante reflexionar y tomar conciencia no solo de sus dificultades, sino de las nuestras propias a la hora de manejarnos con lo desconocido.

Si somos capaces de transformar las creencias del miedo, agresividad, impredecibilidad e incapacidad en prácticas de conocimiento, integración, empatía y normalización, ganaremos en aprendizaje y en experiencias personales enriquecedoras para unos y para otros.

Desde mi experiencia de conocimiento y relación con gente diagnosticada, invito a la reflexión, a incomodarnos y cuestionar nuestras propias creencias y modificar las etiquetas que definen identidades, y que destierran sin oportunidades a personas. Al fin y al cabo, sin dejar de respetar la complejidad y seriedad de esta enfermedad, recuperar el “factor humano” que en ocasiones nos dejamos por el camino.

Paula Múrillo Hernádez. Psicóloga

Este post  es un fragmento del curso online  Intervención Psicosocial con personas con Trastorno Mental Grave: Esquizofrenia que impartimos en esta plataforma digital rizaldos.com que puedes iniciar cuando quieras. Puedes ampliar información e incribirte aquí 

Miguel A. Rizaldos Lamoca

Psicólogo Clínico. Psicólogo online

Tratamiento psicológico online

 

 

11 comentarios de “#Esquizofrenia. Mitos vs Realidad

  1. argemiro quintero rojas dice:

    soy un paciente declarado con un un diagnostico de esquizofrenia, maniaco, depresivo, este diagnostico marco mi vida pues llego hasta el punto de servir como base en un proceso de interdicción. Al respecto puedo decir que fue un diagnostico muy severo que marco en mi tristeza, soledad y complejos frente a mi religión y capacidades de adaptacion en sociedad pues era muy cuidadoso de mi estado mental.

  2. paloma dice:

    Realmente tu artículo es muy bueno (hace pensar bastante) . Es una enfermedad que da miedo solo nombrarla, precisamente por el desconocimiento que hay de la misma. Paula muchas gracias por el artículo y sigue adelante, harás mucho bien a la sociedad.

  3. Vicente López dice:

    La esquizofrenia. Mitos vs Realidad . #contraelestigma | Rizaldos – Psicología Clínica 2.0, me ha parecido genial, me hubiera gustado que fuese más largo pero ya saeis si lo bueno es breve es dos veces bueno. Enhorabuena por vuestra post. Besotes.

  4. Mila dice:

    Muy interesante tu artículo Paula y en mi caso muy útil ya que a diario comparto en mi oficina espacio con una persona diagnosticada de esquizofrenia y la gente hace comentarios, creo que sin saber y sin querer te dejas llevar, yo pienso aportar mi granito de arena contra el estigma y mirar a esta compañera con otros ojos.

  5. CARMEN HERNANDEZ QUIROS dice:

    Paula, desgraciadamente algun caso conozco.Efectivamente lo planteas de una manera que puede ayudar a dejar los miedos que puede generar la enfermedad. Gracias por el artículo y por hacerme creer en los psicólogos.

  6. Antonio Muñoz Hernández dice:

    Hola Paula, interesante tu artículo, me ha gustado mucho, nos ayudará para comprender a las personas que sufren esta enfermedad y que tanto los limita, y también ocurre con otras enfermedades mentales, que nos resultan extrañas para el resto de la gente, nos dan miedo llegar a sufrirlas y como bien dices ESTIGMATIZAN. Animo y que nos escribas muchos más artículos, te propongo uno: ESTRES Y ANSIEDAD y METODOS PARA AYUDAR A SUPERARLOS.
    Besos Paula

    • marizaldos dice:

      Hola Antonio primero de todo gracias por el comentario del articulo de Paula, y estoy de acuerdo tiene que escribir mas articulos…pero hasta que llegue ese momento puedes ver este par de articulos que estan en esta web que hacen referencia a tu propuesta.
      ¿Que es la Ansiedad?. http://j.mp/V6MbeY
      Primeros auxilios FRENTE al trastorno de ANSIEDAD http://j.mp/TpIgfm
      Espero sean de tu utilidad.
      Un saludo
      Miguel A. Rizaldos Lamoca
      Psicólogo Clínico.

      • Antonio Muñoz Hernández dice:

        Buenos días Miguel, comentarte en el caso de Paula, que aunque no la conozco personalmente, si tengo una gran amistad con sus padres, como digo de coña su sr padre y servidor hemos trabajado en la misma empresa (banco), el en Madrid y yo en Sevilla, mi propuesta del artículo sobre la Ansiedad y ayuda, es que durante una época de mucho estrés en el trabajo lo sufrí y me consta que actualmente con las circunstancias, ocurre con mucha frecuencia, por eso propuse el artículo para Paula o para ti, y comentarte que he leído los dos artículos que me comentabas, un saludo y muchas gracias

  7. Miguel dice:

    Los síntomas negativos son debidos a las típicas medicaciones para estos trastornos. Lo mismo que el tan cacareado deterioro cognitivo. Cosas tan evidentes que no entiendo como técnicos y pacientes no se dan cuenta. Si te dan sedantes no te apetece hacer nada y no te enteras ni sientes. Consumirlos durante años y años pues normal que provoque deterioro. Como cualquier otra droga y su uso continuado.

  8. Rubén dice:

    Enhorabuena por tu artículo, Paula. Me gusta como describes la forma en la que uno puede crear un vínculo y ayudar desde ahí a personas con una enfermedad de este tipo. Como profesional de salud mental creo que tenemos que seguir luchando contra el estigma a promocionando el conocimiento. Enhorabuena de nuevo.

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