Violencia contra la pareja

Desde febrero de 2012 me inicio como colaborador psicólogo clínico en: Radio 5 RNE Programa “Mujeres Malditas”

Mujeres Malditas….Una serie en la que abordamos la vida y la obra de mujeres que sobresalieron en sus respectivos campos -literatura, música, pintura…- pero que, por encima de sus méritos, fueron estigmatizadas por las sociedades en las que les tocó vivir. Mujeres que, en muchos casos, tuvieron que hacer frente a duras enfermedades. Mujeres, en suma, que frente al tópico de ser débil y poco reflexivo, que busca la protección de un varón, fueron dueñas de sus vidas.

Aquí puedes escuchar esta el programa

Y a partir de aquí un resumen que utilice para dicho programa.

Definición que nos parece interesante es la proporcionada por Antonio Andrés Pueyo en Echeburúa, E, Fernández Montalvo, J y Corral, P (2009):

La Violencia Contra la Pareja (VCP) es un conjunto complejo de distintos tipos de comportamientos violentos, actitudes, sentimientos, prácticas, vivencias y estilos de relación entre miembros de una pareja (o expareja) íntima que produce daños, malestar y pérdidas personales graves en la víctima. La VCP no es sólo un sinónimo de agresión física sobre la pareja, es un patrón de conductas violentas y coercitivas que incluye los actos de violencia física contra la pareja, pero también el maltrato y abuso psicológico, las agresiones sexuales, el aislamiento y control social el acoso sistemático y amenazante, la intimidación, la coacción, la humillación, la extorsión económica y las amenazas más diversas. Todas estas actividades, que se pueden combinar y extender en el tiempo de forma crónica, tienen como finalidad someter a la víctima al poder y control del agresor. Por lo general, y sin mediar la intervención, la VCP es recurrente y repetitiva.

No son hechos ni actos puntuales, es decir los malos tratos no consisten en que un día el hombre insulte a la mujer, en qué un día la de un puñetazo, son mucho más que esto. 

Tipos de conductas violentas dentro de la Violencia Contra la Pareja.

 – Violencia Física:

Todas aquellas acciones que dañan físicamente a la mujer causándola dolor físico, lesiones, enfermedades, en definitiva cualquier tipo de daño orgánico o el riesgo de tenerlo, en las que se utilicen objetos, armas o no.

Acciones.

  • · Activas (visibles): golpes de diferente intensidad, bofetadas, pellizcos,  empujones, puñetazos, cortes, intentos de estrangulamiento, palizas, mordeduras, palizas, quemaduras, lanzar y/o golpear objetos…
  • · Pasivas: no facilitar que la mujer mantenga un cuidado sanitario básico o privarla del mismo, prohibirla alimentarse adecuadamente, impedir el descanso de la mujer, no actuar en situaciones en las que la mujer necesita  atención médica.

 – Violencia Psicológica:

Todas aquellas acciones que dañan o pueden dañar emocionalmente a la víctima, así como a su integridad cognitiva y que van dirigidas a producir en ella dolor emocional, a hacerla creerse carente de valor, culpable del maltrato que está recibiendo, así como a anularla, intimidarla, aterrarla  y hacerla dependiente de su agresor. 

Acciones.

  • Activas (visibles): insultos, culpabilizarla de todo lo malo que sucede o de las conductas violentas que recibe, desvalorizaciones,  humillaciones, burlas, descalificaciones, observaciones mordaces, coerción, críticas, desprecios, gritos, miradas o posturas intimidatorias, chantajes, amenazas, ridiculizarla, amenzarla…
  • Pasivas (invisibles): abandono y aislamiento emocional, incomunicación, ausencia y/o negación de cuidado, falta de reconocimiento del valor y las cualidades de la mujer, ensalzar a otras mujeres o personas y no alabar nunca sus cualidades, monopolizar las conversaciones para que ella no se pueda expresar, centrar las verbalizaciones sobre ella en sus errores, fallos., ironía, descalificaciones soterradas, cinismo…

 – Violencia Sexual:

Todas aquellas acciones dirigidas a obligar a la mujer a realizar una conducta sexual que no desea.

Acciones.

  • Activas: imponer a la mujer realizar una conducta sexual no deseada, forzarla, coaccionarla, amenazarla o sugestionarla con mensajes manipuladores para conseguir que realice estas conductas.
  • Pasivas: ignorar las necesidades sexuales de la mujer, despreciar mantener relaciones sexuales con ella, mantener relaciones sexuales con otra mujer, en otra relación sentimental o mediante el uso de la prostitución, no procurar el disfrute sexual de la mujer, no cuidar el dolor físico que pueda experimentar la mujer en la relación sexual.

 – Violencia Económica:

Toda acción dirigida o bien a debilitar económicamente a la mujer para hacerla dependiente del agresor o bien a aprovecharse de su trabajo y esfuerzo para vivir y cubrir sus necesidades.

  • Activa: imponer a la mujer que trabaje para mantener el hogar y los gastos del agresor, muchas veces sus caprichos o  las sustancias de las que es dependiente, gastarse el dinero de ella o de la familia a escondidas, controlar el dinero, decidir unilateralmente en qué se gasta el dinero, obligar a la víctima a contraer deudas o a pedir créditos para él de los que luego él no se responsabilizará, apoderarse de los bienes de la mujer, obligar a la mujer a justificar todos los gastos…
  • Pasivas (invisibles): impide a la mujer trabajar por lo que la hace dependiente de él, en muchas ocasiones estas conductas violentas son camufladas y justificadas por el agresor bajo mensajes que tratan de hacer creer a la mujer que son bienintencionadas “lo hago porque quiero que tú no te canses”, “lo hago para tenerte como una reina”, ocultarla el dinero que él posee o los bienes, ocultarla los movimientos económicos que realiza.

 – Violencia Social:

Toda acción dirigida a separar y aislar a la mujer de sus familiares y amigos, así como de todas las situaciones de interacción social, o hacer que los familiares y amigos se alejen de la mujer, con el objetivo de hacerla dependiente de él bien a debilitar económicamente a la mujer para hacerla dependiente del agresor o bien a aprovecharse de su trabajo y esfuerzo para vivir y cubrir sus necesidades.

  •  Activa/directa: impide a la mujer mantener relaciones sociales, con la familia, amigos, compañeros de trabajo, ejercer violencia psicológica en público.
  • Pasiva/ indirecta: dar una imagen a la gente que rodea a la víctima extremadamente positiva de si mismo que impida a la mujer ser creída o tomada en consideración cuando decida dejar de silenciar el maltrato. Criticar, desvalorizar, crear a la mujer una mala impresión de su red familiar y social así como  cuestionar sus intenciones hacia ella hasta el punto de crear en la mujer la opinión de que estas personas no son buenas para ella y así lograr el distanciamiento. Cuestionar la necesidad de tener contacto con otras personas para lograr que la víctima considere correcto relacionarse sólo con él y aislarla, coquetear con otras mujeres delante de la víctima. Se muestra descortés y desagradable en reuniones sociales para lograr que el círculo de amigos y familiares evite tener contacto con la mujer. Consigue crear ideas negativas de la mujer a las personas con las que esta se relaciona, haciéndoles pensar que está loca, que es rara, que es mala persona…

 Mitos y estereotipos sobre la Violencia Contra la Pareja.

  •  “Los agresores son enfermos”,
  • “Los agresores no se dan cuenta de lo que hacen”, “si fueran conscientes no lo harían” “una persona no pegaría a otra si fuese consciente de lo que está haciendo”.
  • “Los agresores no controlan sus impulsos, por lo que no son del todo responsables”,
  • “Los agresores pueden cambiar con amor cariño, porque el amor puede con todo”. “Las mujeres que sufren maltrato no han hecho todo lo suficiente por ayudar a su pareja”.
  • “Si la ha pegado por algo será, algo habrá hecho”.
  • “La violencia contra la mujer sólo se da en familias problemáticas”
  • “Los hombres violentos son alcohólicos o tienen problemas de trabajo, familiares…”
  • “Si a mí me hubiera pasado, a la primera bofetada dejo la relación”.
  • “Las mujeres provocan y buscan la violencia”.
  • “Tan malo no será el comportamiento del hombre, el maltrato si la mujer sigue con él”
  • “A las mujeres les pasa esto por aguantar la primera vez”.
  • “Las mujeres que sufren maltrato son débiles y tontas”…

Todas estas frases son mitos, estereotipos sobre la violencia completamente  Falsos

¿Por qué agrede un hombre dentro de una relación de pareja?

Lo que causa el maltrato, la causa micro del mismo, y lo que por tanto respondería a la pregunta ¿qué produce  que un hombre comience a ejecutar conductas violentas sobre su pareja dentro de una relación sentimental? es el cúmulo de estos tres factores:

  • el objetivo que persigue el hombre en la relación de pareja, su móvil dentro de esta, siendo ese móvil el PODER, EL CONTROL y EJERCERLA SUMISIÓN SOBRELA MUJER.
  • el sistema de creencias que éste tiene sobre la mujer, que gira en torno a dos ideas básicas, esta es inferior a éste y tiene menos derechos que el hombre.
  • Y por último, el sistema de creencias sobre el papel de la mujer tanto en la sociedad como en la pareja, la mujer es un instrumento del hombre y como tal es de su posesión y tiene que estar al servicio de éste.

–         Además de estos factores puede influir el que el agresor presente:

  • Inmadurez emocional.
  • Alto deseo de control y posesión en las relaciones interpersonales.
  • Escasa empatía
  • Dificultad de manejo emocional
  • Incapacidad de responsabilizarse de sus frustraciones, fracasos o errores.
  • Déficit significativo de estrategias de afrontamiento.
  • Egoísmo/
  • Egocentrismo
  • Nivel bajo de autoestima
  •  Excesiva prepotencia “narcisismo”
  • Estilo de pensamiento rígido e inflexible
  • Trastorno de apego

Estas características están relacionadas con el maltrato pero no se puede asumir que lo causen.

¿qué es lo que hace que tantos hombres lleguen a ser agresores, es decir, que ejerzan ese patrón de comportamiento agresivo sobre la mujer con la que mantienen una relación sentimental y que por tanto tantas mujeres sufran malos tratos y tantas mujeres mueran al año asesinadas por sus parejas?, está basada en cuatro pilares:

–         El proceso de socialización: adquiere las conceptualizaciones, creencias y valores propios de la sociedad y la cultura en la que vive para poder adaptarse y ser aceptado por la misma.

A lo largo de la historia se ha creído y se ha transmitido que los hombres y las mujeres son diferentes de manera intrínseca, que tienen diferentes cualidades, girando las de los hombres alrededor de la dominación, el control, la autoridad, la iniciativa, la valentía, la fortaleza y girando las mujeres alrededor de la capacidad de cuidado, la entrega, la cobardía, la sumisión, la dependencia…

En la familia y en las relaciones sentimentales el rol asignado al hombre es el ejercer la autoridad y para eso puede y debe controlar y dominar a la mujer, y se reconoce que tiene derecho porque la mujer es su posesión. Por tanto puede usarla para lo que necesite y debe ser atendido y cuidado por ésta. Y está legitimado ser violento para conseguir este poder qué es lo que debe alcanzar en la relación de pareja. En el caso de la mujer hay que establecer, en primer lugar, que su rol en la sociedad ha sido el de mantener y consagrarse al cuidado de su familia. Y el que se dedicara a esto ha sido considerado lo más importante que pudiera hacer en su vida.  Así durante muchas generaciones en muchas sociedades se ha educado a las mujeres para hacer el amor el centro de nuestras vidas. Debíamos por tanto, encontrar al príncipe azul que colmaría nuestras vidas y satisfaría todas nuestras necesidades

En nuestra sociedad existen todavía estos  roles de género aún muy marcados, desde los cuales se transmite que las mujeres deben estar subordinadas, en una relación de pareja al hombre, y que los hombres deben ejercer el poder sobre la mujer y, especialmente sobre la relación de pareja.

Por supuesto, no todos los hombres asumen este rol de identidad masculina dominante, pero sí podemos decir que todos los agresores lo han asumido, lo validan, lo persiguen y lo quieren realizar en sus vidas.

A los hombres en la mayor parte de las sociedad, estratos sociales y grupos de las mismas, desde el inicio de nuestra historia como humanidad, se les ha hecho creer que la mujer es su objeto, de todo tipo, sexual, económico, para el mantenimiento del hogar… Se les ha enseñado y, por tanto han interiorizado, que la mujer es su propiedad, que tienen derechos sobre ella y que su tarea como hombres es dominar. Pegar, por tanto, en ellos no es una enfermedad es una conducta aprendida.

–                     Las experiencias en la familia, el aprendizaje del comportamiento de los referentes.

El que un niño observe en su infancia el maltrato ejercido de su padre sobre su madre puede tener una influencia muy dañina y relevante si aprende que el comportamiento de su referente masculino debe ser el de un agresor y el de su referente femenino el de una víctima. Aunque esto no es decisivo y los niños que han estado expuestos a un padre agresor no tienen por qué ser agresores posteriormente.

–               La validación o no de las experiencias en la infancia y de las creencias transmitidas en el proceso de socialización. En el proceso de construcción de nuestro propio sistema de creencias la persona va a validar lo que le ha transmitido su cultura y los aprendizajes realizados en la familia. Así la persona elige libremente considerar  correcto o incorrecto que un hombre domine a una mujer, que una mujer sea posesión de un hombre, que la mujer sea instrumento del hombre, por ser menos valiosa, por tener cualidades diferentes al hombre.

Los hombres tienen a toda una historia transmitiéndoles esto, pero sólo los que libremente consideran que esto es correcto, que la mujer debe de estar por debajo, que debe estar al servicio del hombre, que ese es su papel y que ellos deben conseguir que las mujeres lo ocupen, se mostrarán agresivos, porque consideran que esta violencia es lícita, que es lo que deben de hacer para que la mujer esté donde debe estar.

–     De nuevo pueden influir las características y rasgos de personalidad antes mencionados, egocentrismo, baja tolerancia a la frustración…, aunque no tienen por qué estar presentes.

 “El abuso doméstico es producto de una sociedad sexista que acepta la dominancia del varón sobre la mujer”.David Adams

 El proceso de los malos tratos.

 1.    El proceso de la violencia contra la pareja.

  •  en un primer momento de la relación de pareja el hombre violento no se mostrará agresivo, porque sabe que emplear la violencia en este momento de la relación no le va a llevar a conseguir que la mujer se una a él. Por tanto el agresor en un primer momento  mostrará un comportamiento positivo sobre la víctima, así como realizará manifestaciones propias de sentir amor y afecto hacia la mujer, manifestaciones semejantes o prácticamente iguales a las que desarrollaría un hombre no maltratador.
  • Y si él ejerce alguna conducta propia de su objetivo real, el querer obtener el poder y el control de la mujer, ésta la interpretará, con alta probabilidad,  como una manifestación de un amor exagerado o como una conducta “rara” puntual. Esto se debe a que la mujer ha construido una imagen positiva de su pareja, con la información que él le ha mostrado, que está ilusionada con crear una relación de pareja y que quiere o está enamorada, no del agresor sino “de la imagen ficticia que él ha mostrado de sí mismo”. Además, hay que contar con el peso de las ideas que nuestra sociedad nos transmite sobre el amor y  las ideas tradicionales aún preponderantes sobre  la identidad masculina y femenina, así como sobre sus roles en una relación de pareja.
  • A partir de que se produce la primera conducta violenta el agresor comienza a funcionar como describió por primera vez Leonor Walker, siguiendo el denominado ciclo de la violencia Walker, L (1979). A continuación pasamos a describirlo. Lo que observó esta autora, analizando la narración de las historias de violencia sufridas por mujeres víctimas de malos tratos alojadas en el centro en el que ella trabajaba,  fue que las mujeres describían un patrón muy semejante en el proceso de maltrato. Esto le permitió definir el patrón por el cual el agresor ejerce violencia sobre la mujer. Este patrón que halló fue el siguiente:

 2.    Tácticas del agresor.

  • Minimiza el daño: Quita importancia al hecho hasta conseguir distanciarse del daño causado, argumentando que éste no ha sido tan grave.
  • Desvía el problema: Suele achacar su comportamiento a problemas de trabajo, con el alcohol, discusiones, etc… Con este mecanismo aleja su responsabilidad sobre los hechos.
  • Racionaliza: Da explicaciones de sus conductas y hechos, según su punto de vista, intentando conseguir que el  entorno social valide esos comportamientos como legítimos, para que la mujer también los acepte.
  • Proyecta: Atribuye a la víctima la responsabilidad de las conductas violentas, la culpabiliza.
  • Olvida / Niega: Asegura que no recuerda, que no es consciente de lo que se le recrimina. Puede llegar a negar abiertamente los ataques para restar credibilidad a lo que la víctima relata.
  • Exageración e intensificación de las muestras de cariño: Expresa más muestras de afecto o bien se relaja en su nivel de agresividad.
  •  Formulación de compromisos y promesas de cambio y mejora de la situación: Mostrando firmeza, seguridad y sinceridad en los argumentos que expone.
  •  Amenazas de autolesión: Advierte de sus intenciones de agredirse o acabar con su vida si la relación no se mantiene, llegando a teatralizar para conseguir su objetivo.
  •  Expresiones afectivas exageradas: Llorar, suplicar, arrodillarse, expresar que “eres lo único que da sentido a su vida”… Con la intención de hacer creer a la mujer que sienten un amor sincero.
  •  Cambios aleatorios de significado de las cosas. Esto produce una profunda confusión en la víctima que termina por desarrollar un estado de indefensión desde el que no actúa puesto que ha aprendido que lo que ella haga es indiferente no incide en la realidad, no controla lo que la va a ocurrir.

Mecanismos de defensa que puede aplicar el agresor para no reconocer el daño psicológico o físico que genera en la víctima (porque como hemos visto no son enfermos tienen conciencia sobre lo que hacen y tienen conciencia del bien y del mal)  cuando esto es muy evidente o se le confronta, o incluso cuando el mismo piensa sobre lo que sucede:

  •  Yo no lo hice: lo negará.
  • No fue tan grave: lo minimizará.
  • Si lo reconoce y reconoce la gravedad de la agresión: se justificará, lo hice porque ella hizo primero… lo hice porque ella me provocó.

Reacción del agresor tras la ruptura de una relación violenta por parte de la víctima.

 La ruptura de la relación violenta, de la relación con un agresor, es decir con un hombre cuyo móvil en la relación es tener el poder y el control, es el momento más peligroso para la víctima.

En este momento el agresor tratará de recuperar el control sobre la víctima recurriendo a todo tipo de tácticas.

En función de las características del agresor utilizará unas u otras, así como en función del estado de la violencia en la relación.

De este modo nos podríamos encontrar con que el agresor:

  • Se mostrara especialmente afectuoso, lanzara promesas de cambio, ambas manifestaciones acompañadas de una intensa demostración emocional de afecto, amor y desesperación.
  • Si esto no le ha funcionado pasará a tratar de debilitar la decisión de la víctima mediante violencia psicológica.
  • Y si esta violencia psicológica no  le funciona puede terminar por pasar a la violencia física, incluso al asesinato, como último acto de poder. 

 Cuando la mujer cuestiona, argumenta, se queja o simplemente devuelve el golpe es probable que aumente la gravedad del abuso (Dobash y Dobash, 1984). Por ello es importante tener en cuenta que cuando la víctima intenta romper la relación aumenta el riesgo de sufrir malos tratos y en los casos más extremos, de ser víctima de homicidio (Walker 1989).

 Como afecta el maltrato 

Cuando una persona (sea hombre o mujer) se encuentra con que su pareja en lugar de hacer lo que nuestro guión de mundo nos dice que hacen las parejas, comienza a maltratarnos está viviendo una situación traumática.

Es decir, una situación:

  • Que daña física o psicológicamente, al suponer una amenaza directa o indirecta para la vida o para el bienestar de una persona.
  • Que genera en la persona a la que este hecho le sacude un temor, desesperanza y horror intensos.
  • Que es imprevisible e incontrolable.
  • Que está fuera del rango de la experiencia humana habitual.
  • Que rompe mis creencias básicas y más profundas, además de la lógica del mundo que yo tengo asimilada para adaptarme a él.

La respuesta emocional más frecuente es que:

  • Queden afectados negativamente  los sistemas de memoria,
  • Se alteren los sistemas de activación fisiológica que integran nuestro sistema nervioso autónomo, lo cual deteriora mi capacidad de razonamiento.

En términos clínicos, los efectos del trauma son:

  • –         la depresión,
  • –         la represión,
  • –         la negación,
  • –         la disociación,
  • –         la histeria, etc.

 Así las personas traumatizadas suelen:

  • manifestar altos niveles de activación mental y física o
  • evitación de las personas y lugares asociados con el trauma, por esto a veces no nos hablan de lo que les pasa.
  • atribución de significados distorsionados a determinados sucesos y debilitamiento general de la fuerza física y la salud durante los episodios de crisis y si no reciben ayuda, a largo plazo.

Miguel A. Rizaldos Lamoca

Psicólogo Clínico. Psicólogo online

Tratamiento psicológico online

Fuente del texto es un resumen del curso “Violencia contra la pareja” impartido por: Olga Barroso Braojos Psicóloga. Directora Técnica del Área de Igualdad y psicóloga de la Fundación Luz Casanova

 

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3 comentarios de “Violencia contra la pareja

  1. Gabriela Acedo Emmerich dice:

    Es un artículo muy interesante. Refleja las similitudes entre un agresor en el ámbito familiar y uno en el ámbito laboral, sobre todo en lo concerniente al maltrato psicológico y a los traumas que permanecen en la víctima. Quisiera recomendar el libro “El acoso moral” de Marie-France Hirigoyen, una psiquiatra francesa experta en el tema del psicoterror en todos los campos. Un saludo. Gabriela Acedo Emmerich

  2. Miguel Angel Rizaldos Lamoca dice:

    Gracias Gabriela por tu comentario. Claro que tiene que haber similitudes en los maltratadores tanto en el ambito de la pareja como en el laboral. Me alegra que esta entrada sea de tu interes y si quieres compartirla en tu blog puedes hacerlo. Tendre encuenta la referencia bibliográfica que me haces.
    Un saludo y gracias otra vez.

  3. Patricia Soria dice:

    Excelente articulo, es impórtate contar con la información y establecer cuando se es víctima de violencia, al parecer la pasiva es más común de lo que imaginamos y muy difícil de detecta.
    Gracias por compartir!

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